Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez al periodista español Andrés Gil, de elDiario.es
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Entrevista concedida por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, al periodista español Andrés Gil, de elDiario.es, en el Palacio de la Revolución, el 3 de junio de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”.
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(Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

 

Andrés Gil.-  Muchas gracias, señor Presidente  Díaz-Canel, por recibirnos a elDIARIO.es aquí en La Habana, precisamente en un momento histórico muy importante para Cuba, y también en un espacio muy simbólico por lo que representa, ¿no? 

Como usted comentaba, estamos rodeados de rocas de la Sierra Maestra, de la vegetación de la Sierra Maestra que evocan un momento histórico de Cuba de resistencia y de combate, que de alguna manera conecta también con el momento actual que se vive aquí en la isla en relación con Estados Unidos y el bloqueo del petróleo que lleva asfixiando a la isla con ese propósito desde enero pasado.

Llevamos una semana en Cuba, he podido visitar escuelas, he podido visitar hospitales y he podido ver cómo afecta ese bloqueo a las personas más vulnerables.  Entonces, ante esa situación, ¿qué puede hacer el Gobierno?  ¿Qué puede hacer usted?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Gracias a ti y a tu equipo por estar aquí presente en Cuba.

Yo siempre digo, cuando alguien nos visita en tiempos tan complejos como estos, que es un hecho de valentía estar en Cuba, y les agradecemos que nos den esta oportunidad y también que estén con nosotros, que estén viendo, observando, para poder hablar con objetividad nuestra realidad, la realidad cotidiana del pueblo cubano.

Mira, yo creo que todo esto que tú has descrito tan bien a partir de las apreciaciones que tienes en los días que han estado por acá…, el bloqueo hoy es brutal, ¡es brutal!  Sencillamente, es algo criminal, es algo que no merece el pueblo cubano.

La mayor crudeza del bloqueo es su permanencia prolongada en el tiempo, son más de 60 años de bloqueo.  Y el mayor cinismo es cómo ese bloqueo está acompañado de una construcción narrativa que trata de invisibilizar al verdadero culpable, y que trata de transformar esa realidad echándole la culpa a lo que ellos han llamado el Estado fallido y no sentir como responsables verdaderos a las propias políticas de máxima presión, que hoy han desencadenado en una magnitud de máxima expresión los actuales miembros del gabinete que administra la política en los Estados Unidos. 

Y para llegar a lo que me preguntas, también tendría que explicar que lo que estamos viviendo hoy es una acumulación de los efectos del bloqueo en todos estos años.  O sea, durante más de 60 años hemos vivido bloqueo, pero teníamos dentro de ese bloqueo otras posibilidades para sobrevivir, otras posibilidades para avanzar, otras posibilidades para trabajar.  Pero, en particular, después del segundo semestre del año 2019 el bloqueo adquirió una cualidad diferente que fue la cualidad de recrudecimiento.

Foto: Estudios Revolución

Cuando en la primera etapa de la administración Trump impone 240 medidas que recrudecieron ese bloqueo, se potencia la persecución financiera y la persecución petrolera y, además de eso, nos incluye en una lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo.  Estar en esa lista te corta todas las posibilidades de acceder a crédito, son muy difíciles las relaciones con los bancos, son muy difíciles las relaciones con las agencias financieras a nivel internacional.  En medio de toda esa situación vino la COVID-19 y vinieron todos los impactos de la COVID-19.

Biden, una administración demócrata, mantuvo las mismas condiciones de bloqueo recrudecido, y ahora esta segunda etapa de Trump ha sido sumamente agresiva hacia Cuba y sobre todo en los últimos meses.

Hay que decir que primero empieza todo lo que se tejió alrededor de Venezuela; ya cuando se teje el bloqueo a Venezuela, cuando se incrementa la presencia militar en proporciones inusuales en los últimos diez años de tropas norteamericanas en el mar Caribe y se bloquea a Venezuela, dejó de entrar combustible a Cuba.  Estamos hablando de diciembre del pasado año.

Después vino toda la operación mediática de construcción para agredir a Venezuela, el secuestro y la extracción del Presidente y su esposa, para juzgarlos ilegalmente en una corte norteamericana. 

El 29 de enero, Orden Ejecutiva de Trump declarando bloqueo energético a Cuba, y posteriormente, ahora el primero de mayo, otra Orden Ejecutiva que internacionaliza el tema del bloqueo con el concepto de las sanciones secundarias, donde pueden ponerles sanciones no solo a los que vayan ahora a tener una relación con Cuba, sino a los que ya han tenido una relación con Cuba; pero internacionaliza eso, ya no es solo contra ciudadanos norteamericanos o contra empresas norteamericanas, es contra empresas o ciudadanos de cualquier lugar del mundo.

Ese recrudecimiento acumulado, además, y llevado a una política de máxima expresión, que es una política totalmente perversa porque lo que tiende es a buscar la asfixia para que haya ruptura en el seno de la sociedad cubana, para que haya un estallido social, para que haya un pretexto para intervenir y, además, con un relato que la acompaña desde el punto de vista narrativo que invisibiliza a los verdaderos culpables, tiene un efecto en todos los sectores de la vida del país.

Foto: Estudios Revolución

Vamos a hablar del sector agrícola o del sector de la producción de alimentos: no hay fertilizantes, no hay plaguicidas, no hay insumos para la agricultura; no hay combustible para la maquinaria agrícola; no hay medicamentos para los animales.  Por lo tanto, eso nos ha llevado…, porque nosotros estamos enfrentando esa situación con soberanía alimentaria.  Tenemos toda una estrategia de soberanía alimentaria que, además, está apoyada por una ley que aprobamos en nuestro Parlamento.  Estamos haciendo uso de la ciencia y la innovación, estamos utilizando las técnicas agroecológicas.  Tenemos que depender más de la tracción animal; pero así, en medio de esas circunstancias, hoy tenemos sembrado un fondo de tierra de cultivos fundamentales superior al de los últimos quince años en el país.  O sea, el heroico pueblo cubano también en el agro enfrenta la adversidad con resistencia creativa y no con rendición.  Pero, indudablemente, hay menos rendimiento, cuesta más trabajo producir. 

Nos afecta también la logística de transporte: por ejemplo, hoy nosotros tenemos en puerto un barco con más de 15 000 toneladas de arroz, eso nos da para distribuir 3 libras de arroz per cápita durante este mes a toda la población de Cuba.  Eso mismo lo vamos a poder lograr en los próximos meses, pero ahora no tenemos cómo trasladar de manera oportuna e inmediata lo que le corresponde a cada provincia por los problemas de logística, afectados por la transportación.  Y ese es otro elemento de impacto también.

Hoy cuesta más trabajo que alguien nos quiera vender trigo para el pan de todos los días.  Hoy nos cuesta más trabajo comprar en el mercado internacional leche en polvo para los niños que la necesitan.  Todo eso lo enfrentamos con una estrategia que está defendiendo la producción nacional, pero que se realiza bajo situaciones muy complejas.

Vamos al mundo de la Salud.  Nosotros tenemos un Sistema de Salud robusto que durante años ha demostrado su efectividad, sus potencialidades, somos capaces de compartir servicios médicos con otros países del mundo.  Hemos sido capaces de formar médicos, incluso de manera gratuita, de otros países del mundo, y estudiantes norteamericanos de medicina se han graduado en Cuba.

Hoy nuestros hospitales no tienen la energía que necesitan, se ven afectados por los apagones; por lo tanto, hoy hay una lista de espera en operaciones quirúrgicas de más de 100 000 pacientes cubanos, y entre ellos hay más de 12 000 niños.  ¡Fíjate qué impacto más criminal del bloqueo!

Nuestros médicos, nuestro personal de enfermería, nuestro personal paramédico llega por las mañanas a cumplir con su deber humanitario ante sus pacientes, tal vez habiendo tenido una noche de muy mal dormir por los apagones o porque si por la madrugada en sus casas hubo energía era el momento que tenían que aprovechar para hacer todo lo que tienen acumulado en la casa; que les cuesta trabajo moverse en transporte, porque también el transporte público está limitado por la falta de combustible.  Pero llegan, atienden a sus pacientes.

Todo esto va teniendo un impacto también en algunos indicadores de salud.  Nosotros siempre hemos tenido una tasa de mortalidad infantil que compite con la de los países más desarrollados.  Esa tasa de mortalidad infantil, que en otro momento era de cuatro y tanto, e incluso llegó a ser de 3,6, ahora está duplicada, está casi en niveles de décimas por encima de 9.  Sigue siendo una tasa, digamos, competitiva a nivel internacional, pero no es a la que estábamos acostumbrados, porque ya teníamos niveles de mayor eficiencia en un Programa Materno Infantil.

Tenemos programas de atención a niños con cáncer que son muy efectivos; hoy están limitados por medicamentos, están limitados por insumos y, por lo tanto, la sobrevida de esos niños que padecen de cáncer disminuye y también se afecta.

En los últimos meses, con enormes esfuerzos a partir de la exportación de servicios médicos y de tecnologías biotecnológicas de nuestra industria farmacéutica, con esos ingresos hemos logrado producir una determinada cantidad de medicamentos.  Te puedo asegurar que en estos momentos tenemos más de 70 000 bultos de medicamentos, que son más o menos el 50 % de lo que hemos producido en los últimos meses, que no hemos podido llegar a distribuir hasta los últimos confines a los que van dirigidos esos medicamentos, precisamente por las afectaciones logísticas que hay, por la falta de combustible para repartir esos medicamentos, que una parte importante de ellos la damos gratuitamente a nivel de hospitales, en toda la red de hospitales y centros asistenciales del país.  Eso significa que hoy, teniendo medicamentos producidos por nosotros, no llegan a la población y la población está afectada en más de un 67 % del cuadro básico de medicamentos.

¿Qué decirte en el nivel de la economía?  Bueno, todo esto tiene un reflejo en la economía: en la logística, en el transporte, en los procesos productivos, en los procesos de servicio.  Hemos tenido que compactar producciones y servicios.  Tenemos trabajadores disponibles que hoy el Estado les paga una compensación, pero que no están produciendo, no están dando servicios por las afectaciones que tienen en insumos esos procesos. 

Hay una reducción del turismo, porque han ido contra las agencias turísticas, las han presionado, hay muchas agencias que se están retirando del país en contra de su voluntad, por las presiones que han recibido.  La falta de combustible impide que las líneas áreas puedan llegar a Cuba, puedan ser abastecidas en sus aviones al regreso, y todo eso ha limitado el turismo que era una de nuestras principales fuentes de ingreso.

Y todo esto provoca entonces una contracción en la oferta para la población.  Esto provoca inflación, recrudece la inflación, da menos posibilidades para que nuestra gente, nuestro pueblo, pueda satisfacer las necesidades.  Pierde valor adquisitivo el salario, la relación salario-precio se descompensa mucho.

Y a nivel social, bueno, lo cotidiano, la vida de las personas; esto genera determinados sentimientos de frustración, de cansancio en la gente.

Foto: Estudios Revolución

¿Cómo enfrentarlo?, que era en fin de cuentas la esencia de la pregunta, pero que era difícil contestarla si no te daba todas las consecuencias de lo que significa esto y, sobre todo, la magnitud del peso de esta perversidad con que están agrediendo a Cuba.

Nosotros tenemos una estrategia.  A partir de todo el debate económico que había en el país, el debate popular y los criterios de expertos, conformamos un programa de  desarrollo económico y social para el año, que lo hemos adaptado a las circunstancias actuales y lo llevamos a debate popular en el mes de diciembre; por lo tanto, tiene el aporte de la sabiduría de nuestro pueblo.  Se perfeccionó, se robusteció después de ese debate popular y es el que estamos tratando de implementar. 

Tiene varios aspectos, tiene un grupo de transformaciones que tenemos que aplicar en materia del Sistema de Dirección de Economía, en la adecuada relación centralización-descentralización, en la adecuada relación entre planificación y mercado; potencia la producción nacional en medio de esta situación; potencia la producción de alimentos, y un elemento básico es el cambio de la matriz energética.  Nosotros estamos en un proceso de transición energética.

El año pasado, en medio de todas estas circunstancias, con la participación de las fuentes renovables de energía logramos crecer ,  de un 3 a un 10 %; en solo un año crecimos en un 7 % porque logramos instalar más de mil megawatts de potencia en parques fotovoltaicos.  Esos están generando hoy en los horarios del día más del 48 %, a veces llegan al 50 % de la generación eléctrica.

Imagínate si no hubiéramos hecho ese desarrollo, cómo estaríamos hoy.  Estaríamos viviendo de blackout en blackout porque hubiera una inestabilidad tremenda en el sistema electroenergético nacional.

Por otra parte, hemos ido dando mantenimiento, recuperando potencia que no estaba disponible en las termoeléctricas y un concepto de generación distribuida que nosotros tenemos. Hoy tenemos más de mil megawatts de generación distribuida que pudieran estar generando electricidad para la población, que pudieran estar disminuyendo los niveles de apagones; pero no funcionan porque no hay el combustible necesario para eso.

¿Qué nos hemos dicho?  Nosotros tenemos que vivir de nuestras fuentes de energía.  ¿Cuáles son nuestras fuentes de energía?  El crudo nacional, con ese funcionan nuestras termoeléctricas. 

Ese crudo nacional, que es pesado, logramos refinarlo aplicando ciencia e innovación.  Ya hemos hecho varias corridas de refinación en refinerías cubanas; por lo tanto, tenemos la posibilidad de que si ahora incrementamos la producción de ese crudo nacional podremos tener también algunos excedentes, que no solo tendremos que usar el crudo en la generación térmica, sino también lo podremos utilizar como derivado en otros procesos de la economía; pero es algo que hay que seguir potenciando.

Por otra parte, vamos implementando otras vías de fuentes renovables de energía: el uso de la biomasa, el uso del biogás; utilizamos el gas acompañante de la extracción de petróleo y tenemos una fuente de generación que se conoce como Energas, que también aporta una importante cantidad de la generación eléctrica hoy.

Y nosotros no renunciamos, en medio de este cerco energético, al derecho que tenemos como país de adquirir combustible en el mercado internacional.  Hoy eso está muy restringido porque han hecho enormes presiones los gendarmes del aparato de Gobierno norteamericano, cada vez que se enteran que un barco viene con intenciones a Cuba, hacen una presión.  Solo llegó en más de cinco meses un barco ruso, y hay que decir que ese barco ruso propició que durante 15 días cambiara de inmediato la situación electroenergética del país, lo que demuestra que no somos un Estado fallido.  Un Estado fallido no podría estar sobreviviendo en medio de esta situación ni pudiera demostrar que cuando tiene recursos puede hacer las cosas de una manera distinta.

Hemos introducido cambios en nuestras maneras de comercialización, en nuestras formas de negocio.  Hemos abierto el negocio del combustible, la importación de combustible para el sector privado; pero hay que decir que el sector privado cubano solo ha podido en estos meses importar alrededor de 27 000 toneladas de combustible, de ellas 6 000 toneladas de gasolina y 21 000 de diésel.  Seis mil toneladas de gasolina es menos de la mitad del consumo que necesita el país en un mes, y 21 000 toneladas de diésel es prácticamente una semana de generación eléctrica.  O sea que, aunque hemos abierto esas cosas y hemos buscado capacidad de adaptación, el cerco es tan brutal que no llega el combustible que necesitamos.

Entonces, en todo este escenario es en el que nos estamos moviendo y no nos vamos a rendir.

Foto: Estudios Revolución

Andrés Gil.-  Se hablaba de la última ronda de sanciones, la del primero de mayo.

A mí me ha pasado esta mañana en el hotel, he ido a pagar una consumición en el bar, en la cafetería, y no ha pasado la tarjeta de crédito.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Hoy se anuncia que la entidad que trabajaba las tarjetas de crédito se retira del país.

Andrés Gil.-  Y esta semana hemos sabido que Iberostar y Meliá se retiran también del país.  Entonces, bueno, ¿cómo lidiar con esto?  Y al mismo tiempo, ¿qué espera del Gobierno español, qué espera de la Unión Europea, ante dos referentes del turismo español, que se van de Cuba como consecuencia de las sanciones del primero de mayo?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Yo quiero explicarte que estas entidades han estado mucho tiempo apostando en Cuba, han trabajado a brazo partido con nuestras entidades turísticas; son empresarios a los cuales les tenemos mucho respeto por el apoyo que siempre han tenido, y se están yendo en contra de su voluntad.

De la misma manera que ellos han podido desarrollar sus negocios en Cuba, también han traído un aprendizaje para las partes cubanas del turismo.  Ha sido un intercambio no solo del negocio por el negocio, sino un crecimiento de ambas partes.  Y por eso nosotros tenemos una planta hotelera, a partir de las inversiones que hizo el país, que se puede utilizar hoy, por ejemplo, para Swap, y mediante activos también compensar deudas, hacer un grupo de negocios; pero por otra parte hay un aprendizaje, hay toda una formación profesional de nuestra gente. 

Bueno, habrá hoteles que tendremos que operar hoy más con administración cubana que con administración compartida con entidades extranjeras.  Estamos planteando también modalidades de negocio diferentes: cubanos que quieran invertir y administrar hoteles estamos abiertos para eso;  personas o entidades de otros países que no tienen ni cuentas en Estados Unidos ni dependencia con Estados Unidos y que están dispuestos a trabajar con Cuba, también tienen espacios abiertos.

Hemos ofrecido estas posibilidades de negocio para los cubanos residentes en el exterior.  Ahora estamos pasando por estos momentos de incertidumbre, pero creo que iremos venciendo estas adversidades, estas sanciones coercitivas.  Y, por otra parte, estoy seguro de que muchos van a regresar a Cuba a seguir los negocios con Cuba; pero no será nada fácil por la terquedad con que se ha manifestado la administración norteamericana tratando de frenar el desarrollo turístico de Cuba, que sabe que es una fuente de ingresos. 

Y te voy a contar más cosas, porque estos fenómenos que estamos viendo ahora ya venían manifestándose con anterioridad.  A los europeos les conceden una visa que se llama visa ESTA, que te permite entrar con determinada facilidad a los Estados Unidos.  Desde las primeras medidas de la administración Trump estaba planteado que si un europeo visitaba Cuba le retiraban automáticamente la visa ESTA.  Eso no se lo hacen a nadie en el mundo; esas son medidas que solo han diseñado para Cuba, para ahogarnos, para asfixiarnos.  Por eso te hablo de la crueldad que tiene ese bloqueo, por su intensidad y, además, por su permanencia prolongada en el tiempo.

Pero creo que el mundo, y ahora que hablabas de la posición del Gobierno español, de la posición de la Unión Europea, porque nosotros tenemos una relación excelente de trabajo con la Unión Europea, un acuerdo de diálogo político y de cooperación que funciona; varios países europeos, entre ellos España, con sus agencias de desarrollo y cooperación internacional han financiado proyectos en Cuba…  Hoy la Unión Europea es uno de los principales socios comerciales de Cuba.  Hoy España es uno de los países más importantes en las relaciones comerciales con Cuba. Nos unen tradiciones, nos une historia, nos unen lazos familiares.  El Gobierno español ha sido muy respetuoso con Cuba.  El Gobierno español y la Unión Europea, en su mayoría, siempre han apoyado la resolución cubana en Naciones Unidas contra el bloqueo.  Y creo que ahora también la Unión Europea y España tienen que comprender que el bloqueo no solo afecta a Cuba, que el bloqueo está afectando a ciudadanos españoles, a ciudadanos europeos, a empresarios y a entidades europeas y españolas. 

Foto: Estudios Revolución

Los bancos españoles y los bancos europeos no pueden tener relaciones con Cuba.  Las agencias financieras de Europa o de España no pueden tener relaciones con Cuba.  Hoy a un turista europeo o a un turista español le cuesta más trabajo llegar a Cuba.  Hoy los inversionistas europeos o españoles tienen que enfrentar limitaciones, trabas y regulaciones espurias, coercitivas totalmente, bajo presiones, que son situaciones muy incómodas, porque se ha internacionalizado el bloqueo.  Y creo que a ningún país en el mundo le corresponde el papel de ser gendarme mundial ni de ser el que tenga los designios sobre el resto de los países. 

Por lo tanto, creo que también con dignidad la Unión Europea y la propia España tienen que enfrentar esto y tienen que proteger a su empresariado, tienen que proteger a sus ciudadanos.  No pueden permitir que les impongan leyes extraterritoriales, desde otro país, a las propias concesiones que están en las constituciones europeas, en la Constitución española.

Andrés Gil.-  Hubo un comunicado de España, Brasil y México sobre la situación en Cuba, yo creo que coincidiendo con aquella Cumbre.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Eso fue reciente, la Cumbre de las Democracias que hubo en España, y fue un momento de apoyo de España. 

También España ha hecho algunas donaciones en estos momentos como ayuda humanitaria a nuestro país.

Andrés Gil.-  De alguna manera usted hablaba ahora de esa primera administración Trump que introdujo la limitación del ESTA para los que hayan visitado Cuba.  Seguramente fue un cambio muy radical con respecto a la administración Obama, que fue de las que más se abrió recientemente a Cuba.  Pero me estaba recordando justo ahora que coincidió con la    COVID-19, que Cuba no podía, que la administración Trump no facilitó a Cuba respiradores.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Fue la administración Biden, exactamente.

Andrés Gil.-  Esa fue la administración Biden.  ¿Cómo fue eso? Porque seguramente ustedes esperaban que Biden retomara un poco el espíritu de Obama; pero en realidad mantuvo…

Miguel M. Díaz-Canel.-  Trump recrudece el bloqueo en el segundo semestre del año 2019, y en enero del año 2021, cuando ya casi iba a entregar su administración, iba a terminar su mandato nos incluye en la lista de países que supuestamente apoyan el terrorismo.  Y Biden mantuvo todo eso.

A nosotros nos entra el primer caso de COVID-19 en marzo del año 2020, no teníamos experiencia de la enfermedad.  Y antes de eso ya habíamos enviado brigadas médicas cubanas a lugares que eran el epicentro de la pandemia en esos momentos, como fueron regiones de Italia; allí nuestros médicos apoyaron a las autoridades locales, trabajaron con la población de esas zonas, lograron un prestigio tremendo y un cariño tremendo en esos lugares, y aprendieron del manejo de la enfermedad.

Por lo tanto, además de apoyar solidariamente a los países que en aquellos momentos eran el epicentro de la pandemia, lograron conocimientos que después transmitieron para Cuba, y que después pudimos, con ese conocimiento, ir fortaleciendo nuestros protocolos de enfrentamiento a la pandemia.  Y nos entra la pandemia en marzo.

En el primer año de pandemia nosotros pudimos mantener un control, teníamos un sistema en el que, como eran pocos los casos, lográbamos el aislamiento de los pacientes y, además, cortábamos la cadena de transmisión epidemiológica aislando a los contactos directos de los pacientes, y a los contactos de los contactos.  Y, por lo tanto, controlamos la enfermedad.

Por esos resultados, a finales del año 2020 abrimos la frontera.  Había muchos cubanos que llevaban mucho tiempo fuera del país que querían regresar, que querían ver a su familia, era el momento del fin de año, que eso tiene también una connotación familiar, como la tiene en España. 

Muy difícil, con el carácter de los cubanos, que nos damos besos, abrazos, que en familia nos reunimos, llegar esa avalancha de personas de otros confines que estaban más infectados por la enfermedad.  Por lo tanto, el número de casos que empezó a arribar al país ya era muy grande y no nos permitía ese aislamiento.  Fuimos entonces a un trabajo consciente de aislamiento domiciliario, o sea que la gente tuviera responsabilidad en las propias casas, compartiendo la familia, y pudiera aislarse.  Se empezaron a multiplicar los casos y caímos en un pico pandémico muy fuerte a mediados del año 2021.

Nos dimos cuenta de que con los mecanismos de distribución de vacunas que había en el mundo, Cuba tenía no opción.

Por otra parte, teníamos que incrementar las salas de cuidados intensivos para que no colapsaran, como habían colapsado en otros lugares del mundo, incluyendo en los Estados Unidos que con toda su riqueza no logró manejar bien la pandemia. 

Entonces, ¿qué soluciones buscamos?  Vacunas.  Nos reunimos con nuestros científicos: “Tenemos que buscar soberanía en vacunas”.  A los tres meses nuestros científicos nos dieron los primeros bulbos de una vacuna, que fue Soberana; luego desarrollaron Abdala, y después desarrollaron tres candidatos vacunales más.  Por lo tanto, nosotros contamos con cinco candidatos vacunales, de ellos tres fueron vacunas que se probaron ante la COVID-19 y que tuvieron un tremendo impacto.  Eso nos permitió que a finales del año 2021, cuando teníamos más del 60 % de la población vacunada, los niveles bajaron y ya pudimos mantener un control de la enfermedad tremendo.

Fuimos el primer país que vacunó población infantil, su población pediátrica por encima de los 2 años.  Estábamos entre los diez o doce países que más dosis de vacunación habían aplicado por habitante, que habían llegado a mayor porciento de población vacunada.  Pero todo eso tuvo un camino y el camino fue el tiempo que tuvieron que dedicar nuestros científicos para crear sus vacunas. 

Muy pocos países del mundo pudieron tener vacunas propias, y Cuba lo logró en medio de esa situación de bloqueo recrudecido, con apagones, con falta de insumos, con falta de medicamentos, con falta de alimentos.

Cuando vamos a buscar el crecimiento en las salas de terapia intensiva necesitábamos ventiladores pulmonares, el Gobierno de los Estados Unidos impidió que compañías norteamericanas comercializaran este tipo de tecnología a Cuba.  Volvimos a acudir a nuestros científicos, en este caso a jóvenes científicos.  Y estos muchachos, en pocos meses, fueron capaces de diseñar ventiladores pulmonares, evaluados por nuestros expertos en terapia intensiva y nuestros mejores anestesiólogos y se convirtieron en desarrolladores de ventiladores pulmonares de altas prestaciones, con los cuales pudimos producir los que necesitábamos y hoy tenemos capacidad para exportar esos ventiladores pulmonares. 

Foto: Estudios Revolución

Otra vez más la ciencia y la innovación, que es uno de los patrimonios de la Revolución y una de las ideas fundacionales de la Revolución por parte de Fidel, por parte del Comandante en Jefe, nos permitieron esos resultados.

Hay un tercer hecho que también demuestra la brutalidad y la perversidad del bloqueo.  En medio de esa situación, con un alto número de pacientes ingresados, tiene un desperfecto nuestra planta de producción de oxígeno medicinal, y la complejidad de la pieza no la podíamos resolver en Cuba, teníamos que enviar la pieza a un país europeo, por lo tanto, demoraba tiempo.  Habíamos calculado que se iban a agotar nuestras reservas de oxígeno medicinal, como así pasó, y el Gobierno de Estados Unidos impidió que entidades del área de América Latina y el Caribe, productoras de oxígeno medicinal, le vendieran a Cuba oxígeno medicinal.

Hubo otros países, entre ellos Rusia, que nos apoyaron enormemente.  Pudimos también recibir desde China y otros países plantas de concentradores de oxígeno y plantas más grandes también de producción de oxígeno medicinal.

Organizamos una operación casi militar, de precisión: a donde faltaba un balón, con una operación en que todo el mundo se movilizaba, llegaba a cualquier lugar del país.  Y con un esfuerzo tremendo del personal médico logramos superar esa situación. 

Pero eso te demuestra también la perversidad, porque aquí ¿qué estaban condenando?  Que un grupo de pacientes, entre los que había niños, murieran por falta de oxígeno. 

Así fue como el país enfrentó la pandemia.

Nosotros tuvimos una letalidad por debajo de 1, cuando en el mundo fue de más de 1 y en América Latina y el Caribe, sobre todo, de más de 1,23, si mal no recuerdo la cifra.  O sea que, en medio de la adversidad, fuimos capaces de manejar mejor la enfermedad que otros países con riqueza, incluso, y no bloqueados.  Y eso tiene que ver mucho con la concepción humanista de la Revolución Cubana, con nuestro modelo de salud, que es inclusivo, que es un modelo de salud gratuito, que tiene espacio para todos y que facilitó ese resultado.   Al contrario de lo que pasó con los modelos neoliberales de salud que quedaron quebrados con toda esta situación. Los ricos pudieron tener mejor atención que los pobres, pero al final la pandemia no respetó ni diferenció entre ricos y pobres y lo que hizo fue cobrar muchas vidas a nivel global, y yo creo que esa es una experiencia que la humanidad también tiene que sacar.

Andrés Gil.-  Allá en Estados Unidos se comenta mucho, o sea, es un tema de conversación, la posibilidad de un ataque a Cuba.  Hay muchas hipótesis: si pudiera ser una operación como la del secuestro de Maduro.  Además, ahora, también con ese paralelismo con la imputación de Raúl Castro, una operación semejante, o si pudiera ser otro tipo de operación, en fin.

De hecho, los demócratas en el Congreso han registrado algunas resoluciones sobre el poder de guerra para intentar limitar esas hipótesis.  ¿Cómo se vive eso desde aquí?  ¿Realmente es una hipótesis que creen posible?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Bueno, déjame decirte que Cuba es un país de paz.  Cuba es un país que quiere la paz.  Cuba quiere perfeccionar su sociedad con participación popular, defendiendo los principios en los que creemos, las convicciones que tenemos. 

Hay muchas demostraciones de que somos un país de paz.  Cuba nunca ha agredido a nadie.  Es una mentira lo que dicen los representantes del Gobierno de los Estados Unidos de que Cuba es una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.  ¿Diez millones de habitantes en una isla bloqueada, acosada, puede ser un peligro, una amenaza de seguridad nacional, como ellos han dicho, extraordinaria e inusual para la potencia más poderosa del mundo?  Ese es un pretexto construido para ir calentando a la opinión pública mundial para justificar la posibilidad de una agresión militar a Cuba.

Cuba es un país que ha sido el escenario de los diálogos de paz más importantes de este continente.  Cuba fue el país escogido por el Papa Francisco y por el Kirill de la Iglesia ortodoxa rusa para conversar y romper las contradicciones que tuvieron durante más de 1 500 años.

Nosotros nunca amenazamos a nadie.  Sin embargo, en la retórica de los voceros del Gobierno de los Estados Unidos cada vez está más presente la agresión a Cuba.  Cada vez esa retórica esa se refuerza.  Todos los días hay planes de agresión a Cuba.  Todos los días se describen en medios norteamericanos las posibilidades de agresión a Cuba.  Todos los días describen cómo puede ser una agresión a Cuba, la comparan con Venezuela, con lo que sucedió en Venezuela.  Y nosotros no queremos la guerra, queremos el diálogo, queremos alejarnos de la confrontación; pero no le tememos a la guerra, y nos preparamos para si hubiera que enfrentar una agresión militar. 

Foto: Estudios Revolución

Nos preparamos con el concepto de nuestra doctrina militar, que es la Guerra de Todo el Pueblo, que no es una doctrina ofensiva, es una doctrina de defensa, con participación de toda la población, para defendernos.  Y en la misma medida en que estemos mejor preparados, eso también es un elemento disuasivo, porque invadir a Cuba costaría cientos de miles de vidas cubanas; pero también le costaría al invasor grandes pérdidas humanas y grandes pérdidas también en todo tipo de cosas.

Sería un desenlace complejo para los propios Estados Unidos, y sería un desenlace complejo para nuestro país; pero sería también una amenaza a la estabilidad y a la seguridad de América Latina y el Caribe, que en una de las conferencias de la CELAC, precisamente aquí en La Habana, se declaró como zona de paz.

Yo creo que Estados Unidos, en esta política de máxima presión, está apostando a tres escenarios: un escenario es con la asfixia económica, provocar el estallido social, y que ese estallido social le dé posibilidad, entonces con un pretexto de ayuda humanitaria, de intervenir en el país.  Ya esos ejemplos los tenemos, los tenemos en Haití.  A Haití le dieron ayuda humanitaria, a Haití la han intervenido en más de una ocasión y Haití no ha tenido prosperidad.  Al contrario, cada vez Haití es una nación más pobre; cada vez el pueblo haitiano vive una situación más compleja.  Esas mentiras en las que se basa la filosofía del Gobierno norteamericano ya están demostradas históricamente.  

Un segundo escenario es seguir un diálogo con Cuba coercitivo, de máxima presión, para apoderarse de la economía cubana, para ocupar el país económicamente y que eso después les diera la posibilidad de provocar un cambio del sistema político, que es la gran aspiración de Estados Unidos. 

Y un tercer escenario es el de la agresión militar.  Pero esos escenarios no los hemos construido nosotros, esos son los escenarios que ellos están planteando, esos son los escenarios que están en su retórica, esos son los escenarios que están constantemente en lo que dice el Secretario de Estado norteamericano o lo que dice el Presidente de los Estados Unidos.  Por lo tanto, nosotros tenemos el derecho a defendernos, a prepararnos para defendernos, para que no haya sorpresa y para que no haya derrota.

Y siempre tratamos de evitar las comparaciones con otras naciones, porque que nos comparen con otra nación sería desconocer la fortaleza de nuestras instituciones, la unidad de nuestro heroico pueblo, la decisión de la mayoría de nuestro pueblo de defender la Revolución hasta sus últimas consecuencias, nuestra historia de tradiciones de lucha, nuestro apego por la soberanía, la independencia y la autodeterminación que tanto trabajo nos costó lograrla. 

Porque también en nuestra historia hay todo un grupo de momentos donde se frustró la independencia.  Una guerra de independencia como la de los Diez Años, que fue una guerra larga, no terminó con una victoria, terminó con un pacto.

Una Guerra Chiquita, que pudo ser una guerra grande, no llegó a ser esa guerra grande por determinados problemas de unidad también.  Y la Guerra Necesaria para continuar la Revolución, que concibió Martí, terminó con una ocupación militar de Estados Unidos y Cuba siendo una neocolonia de los Estados Unidos, en lo que se conoció como la primera guerra imperialista, la guerra hispano-cubana-norteamericana.

Estados Unidos intervino de manera oportunista en una guerra que ya las tropas mambisas cubanas tenían ganada.  Y esa es la fecha que toma como referencia descaradamente el Secretario de Estado de Estados Unidos para decir que es el día de la independencia cubana, y ponen el 20 de mayo.  Por eso el 20 de mayo también anunciaron una nueva lista de entidades cubanas condenadas por estas políticas de bloqueo recrudecido.

Entonces, nosotros vamos a seguir defendiendo la paz.  Nosotros siempre vamos a buscar el diálogo, que el diálogo permita resolver las contradicciones que tenemos en nuestras relaciones bilaterales y que ese diálogo nos aleje de la confrontación; pero para eso tiene que haber también una disposición, tiene que haber un entendimiento por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

Y hay un ejemplo en Venezuela: 32 cubanos dieron sus vidas heroicamente defendiendo sus principios, defendiendo su convicción.  Si 32 cubanos fueron capaces de enfrentar una fuerza élite de los Estados Unidos, por sorpresa, que los superaba en tecnología y que lo superaba también en número, ¿qué no harían millones de cubanos que están dispuestos a defender la Revolución, que están dispuestos a defender la soberanía, que están dispuestos a defender la independencia y que quieren mantener la autodeterminación que tenemos en este país?  Treinta y dos cubanos que murieron, otros tantos que sobrevivieron a esa acción y que también combatieron heroicamente.

Andrés Gil.-  Bueno, al hilo de esto hay dos cosas que quería plantear.

Una, usted está mencionando las declaraciones públicas del Gobierno estadounidense acerca de Cuba, cuando Trump dice que quiere tomar la isla, cuando Marco Rubio dice otras cosas; pero ustedes están hablando con ellos, estuvo el Director de la CIA aquí.  Que además luego se supo que vino acompañado de una persona que participó en el ataque a Caracas, en el que murieron estos 32 cubanos, que no sé eso cómo lo interpretaron aquí en La Habana, que Ratcliffe viniera acompañado de alguien que participó en ese ataque.

Y, por otro lado, también se han reunido hace poco al lado de la Base de Guantánamo con el Mando Sur de Estados Unidos.

Es decir, está habiendo conversaciones, ¿de qué hablan?, ¿qué les piden ellos para levantar el bloqueo?  ¿Y qué pueden ustedes ceder, qué no pueden ceder, dónde está la línea roja?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Cuba ha tenido una posición histórica de mantener un diálogo con los Estados Unidos.  Y siempre hemos dicho: somos países vecinos, podemos tener un diálogo civilizado, una relación civilizada, como la tiene Estados Unidos con otros países que considera adversarios, independientemente de nuestras diferencias ideológicas.  Pero, además, podríamos tener relaciones comerciales, podríamos tener intercambio cultural, académico, deportivo, científico.

Las relaciones entre el pueblo cubano y el pueblo norteamericano podrían ser muy fluidas; podría haber turismo de ambas partes sin restricciones.  Hay respeto desde el pueblo norteamericano hacia Cuba y hay respeto desde el pueblo cubano hacia el pueblo norteamericano.

Y en varios momentos de la historia han existido conversaciones o han existido intentos de conversaciones, que no siempre llegan por las vías oficiales, muchas veces son factores internacionales o son representantes de diferentes sectores, que abogan por el diálogo, que están interesados en que haya un diálogo entre Cuba y Estados Unidos.

Uno de los diálogos que más avanzó fue precisamente en la etapa de Obama, que llegamos a restablecer, incluso, relaciones con los Estados Unidos y que hubo otra posición, hubo toda una apertura en las relaciones que benefició a ambos países.  El actual Gobierno de los Estados Unidos es muy receloso de que se logró en esa etapa y constantemente está criticando, ya no solo desde la posición de Cuba, sino desde la posición del gobierno de Obama, lo que se hizo en aquel momento. 

Nosotros siempre hemos planteado el tema del diálogo, y actores internacionales propiciaron que volviera a existir un canal de diálogo, y por eso, en varios momentos, funcionarios nuestros con funcionarios del Gobierno de Estados Unidos han sostenido conversaciones.

En esas conversaciones ¿qué planteamos?  Tratar por la vía del diálogo de resolver nuestras contradicciones bilaterales, y que nos permita encontrar áreas de cooperación en las cuales podamos avanzar con proyectos que beneficien a ambos pueblos, que garanticen la seguridad de ambos pueblos, que garanticen la seguridad de América Latina y del Caribe, o sea, de la región en la que vivimos; que tienen que ser conversaciones que hay que asumir con mucha responsabilidad y también con discreción y con mucha sensibilidad, porque atañen mucho a las relaciones entre nuestros países y entre nuestros pueblos.  Y que nos permitan construir espacios de diálogo que faciliten avanzar en esa relación y nos alejen de la confrontación. 

Foto: Estudios Revolución

Pero tiene que ser una conversación, tiene que ser un diálogo sin presiones, en igualdad de condiciones, sin condicionamiento con relación a cambios en nuestro sistema político y social; sin consideraciones ni condicionamientos en cuanto a nuestra independencia, a nuestra soberanía y a nuestra autodeterminación; que tiene que observar un principio de reciprocidad y, además, respetar los principios del Derecho Internacional.  Por lo tanto, ahí estamos poniendo raya roja. 

No puede haber imposición de cambio de sistema político y económico.  No están en juego los asuntos internos de nuestro país.  No puede ser un diálogo partiendo de una posición de fuerza o de una presión hacia el país, y hay que asumirlo con responsabilidad, con discreción.  Y ese ha sido el comportamiento.

Nosotros nunca nos dejamos manipular o contestar a las manipulaciones, cuando salen conversaciones distorsionadas, sobre ese proceso de diálogo en el que estamos. 

Muchas veces se manipula y uno dirá: ¿Por qué tienen que acudir a esa práctica tan vergonzosa de estar diciendo cosas que no fueron las que se conversaron?  ¿Por qué les es tan necesario mostrarse como que ellos son los que están llevando la conversación a puntos en que nosotros no tenemos salida, o que nos están llevando a una situación de máxima presión, o que nos están llevando a un condicionamiento?  Nosotros eso nunca lo aceptaremos.  Y cuando se toque algo que roce esos planteamientos, ahí siempre va a haber una posición firme de la parte cubana y una no aceptación a continuar un diálogo en esas condiciones.

Ahora, nosotros confiamos en el diálogo, creemos que el diálogo es necesario.  Podríamos construir una relación en muchas áreas que están, incluso, reconocidas, que están planteadas.

Hoy hay muchas cosas para las cuales nosotros tenemos una disposición: por ejemplo, que haya inversiones norteamericanas en Cuba, que haya negocios de entidades norteamericanas en Cuba; pero los que las limitamos no somos nosotros, están limitadas por las propias leyes del bloqueo, por la propia política del bloqueo.

Incluso, si Estados Unidos ahora quisiera tener ese tipo de relación con Cuba, mediante determinados mecanismos tiene que levantar algunas de las limitaciones que impone el bloqueo y que imponen las órdenes ejecutivas en este sentido, porque si no no son factibles o estarían violando las leyes de los Estados Unidos.  Esa política agresiva se convierte también en algo contradictorio para poder avanzar en ese diálogo; pero nosotros creemos en el diálogo, creemos en la posibilidad del diálogo, siempre que se asuma desde esas posiciones. 

Pero es un diálogo difícil, difícil porque hay toda una historia, ¿cuál es esa historia?  Siempre ha habido un país que ha desempeñado el rol de agresor y uno el rol de agredido:  Estados Unidos siempre agrediendo; Cuba siempre agredida.  En todos los momentos en que hemos tenido diálogo, en que hemos tenido conversaciones y hemos llegado a compromisos, Cuba ha cumplido sus compromisos y Estados Unidos, por lo general, los ha incumplido.

Hay una relación también que es asimétrica: quien ha llevado una política agresiva, quien ha llevado una política de bloqueo, quien ha llevado una política de ofensa hacia la otra parte ha sido Estados Unidos hacia Cuba.  Por lo tanto, hay muchas cosas que en esto las tiene que resolver Estados Unidos, no Cuba.

Y tú hablabas de algunas conversaciones que han existido, que de alguna manera se han tratado en la prensa de los Estados Unidos con determinados toques informativos que no son totalmente reales ni adecuados para lo que se habló, se discutió o se conversó; pero han sido canales que han existido en otro momento.

En otro momento hemos tenido conversaciones con el canal de la CIA, porque también en la relación bilateral hemos tenido que enfrentar problemáticas y temas como: terrorismo, delito transnacional, temas migratorios, temas de operaciones encubiertas que se han hecho contra Cuba, temas de actos terroristas que se han fraguado en Estados Unidos contra Cuba, aspectos de la aplicación de la Ley, 

Los diálogos en la Base Naval de Guantánamo.  Durante años hemos sostenido un diálogo mensual.  Se realiza una reunión conjunta entre representantes de las Fuerzas Armadas norteamericanas y representantes nuestros; un mes se hace en territorio de la Base y otro mes se hace en territorio de Cuba.  Eso se suspendió cuando el Gobierno de los Estados Unidos fue a una situación de más recrudecimiento del bloqueo.  ¿Ahí que se discute?  Se discuten relaciones para evitar conflictos en la frontera; se atiende la participación de cooperación de ambas fuerzas cuando existan situaciones de desastres naturales, de catástrofes, de incendios o de alguna situación de personas que quieran entrar ilegalmente a la Base o que quieran penetrar a Cuba de manera ilegal.  Hay planes conjuntos para extinguir incendios.  Hay, incluso, planes para tratar personal que pueda estar afectado en una determinada circundancia y se puedan atender en hospitales cubanos.  Y son relaciones respetuosas, son relaciones que tienen una seriedad.

Andrés Gil.-  Pero lo cierto es que en este tiempo de segunda administración de Trump el bloqueo ha ido a más, la agresividad ha ido a más, las amenazas han crecido. 

Llevamos medio año prácticamente de este año, ¿qué vislumbra de aquí a esas fiestas de fin de año que son tan importantes para todos?  ¿Qué cree que puede pasar de aquí a que acabe el año?

Miguel M. Díaz-Canel.- Mira, uno como revolucionario siempre tiene una visión optimista de la vida,  sin dejar de desconocer que estamos viviendo una situación muy compleja, una situación muy dura.

Andrés Gil.-  Y la incertidumbre pesa también mucho en el pueblo cubano.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Pesa la incertidumbre, pero uno cree también, nosotros creemos en nuestras convicciones, en nuestras fortalezas, sobre todo porque somos parte de un pueblo que ha dado un ejemplo a nivel mundial de resistencia, de heroísmo, y uno como parte de ese pueblo no puede traicionar esa historia.

Foto: Estudios Revolución

Por lo que creemos en nuestro pueblo, por lo que creemos en nuestras convicciones, por lo que significa la Revolución para nosotros, siempre tenemos un enfoque optimista.  Pero no un enfoque optimista por cliché ni por eslogan, es porque en otros momentos de la historia también hemos sobrepasado situaciones difíciles, y la respuesta está precisamente en ese pueblo.  Pero, además, porque confiamos también en el apoyo internacional.

Confiamos en que de la misma manera que hay toda una mafia cubanoamericana a la cual ceden también en presiones y por puros intereses electorales, los representantes de la actual administración estadounidense, en Estados Unidos, en el pueblo de Estados Unidos y en sectores de Estados Unidos hay mucho apoyo a que se normalicen las relaciones y a que haya un diálogo constructivo con Cuba.  Por lo tanto, hay la posibilidad también de que el diálogo ayude a superar esta situación.

Y por otra parte, creo en la condición humana.  En el mundo hay muchos que quieren un mundo mejor, que quieren otro orden económico internacional que sea más justo, que sea inclusivo, que dé oportunidades para todos.  Hay muchos en el mundo que no están de acuerdo con que haya un país que sea supremacista, hegemónico, que dicte las reglas.

Cada vez en el mundo hay más personas, hay más gobiernos, hay más Estados, hay más países que apoyados por sus pueblos defienden el multilateralismo y que están dando otras visiones, que logran más inclusión, más igualdad, más posibilidades; que no miran con desprecio a los pueblos y a los países del Sur Global, y esas ideas tienen que triunfar. 

El mundo tiene que enfrentar con dignidad todo lo que está pasando; porque lo que está pasando con Cuba no está pasando solo en Cuba, pasó en Venezuela, ha estado pasando en todos estos años en ese cruel genocidio que se comete todos los días contra el pueblo palestino en Gaza; está pasando en el Líbano, está pasando con la agresión a Irán.  El mundo tiene que darse cuenta de que todos estamos enfrentando, por parte del Gobierno de Estados Unidos, una agresión multidimensional que se expresa en una guerra a nivel global, que es ideológica, que es cultural y que es mediática.

Es ideológica porque Estados Unidos está tratando de imponerle al mundo su hegemonía.  Es cultural porque para imponer su hegemonía y hacer que todos piensen como Estados Unidos tiene que borrar la identidad cultural de todos nuestros pueblos y de todos nuestros países; tiene que borrar nuestras historias, nuestras raíces culturales; tiene que provocar que los pueblos vean como obsoleta su cultura.  Y es mediática porque para lograr esto desarrolla una enorme estrategia mediática, basada en la calumnia, en el asesinato de reputaciones, en la mentira repetida, como lo están haciendo con Cuba.  Y así es como construyen esa narrativa perversa de la que te hablé al inicio.

¿Qué hicieron con Venezuela?  Durante años vinieron mediáticamente armando la narrativa de que era un narcoestado, de que Maduro era un dictador, de que no había democracia en Venezuela, de la famosa vinculación de Maduro con el Cartel de los Soles.  Y cuando hicieron toda esa preparación artillera mediática, agredieron al país, incluso, cuando estaban en conversaciones con ese país.  Ahí demuestran lo traicioneros que son.  Secuestraron a un Presidente y lo extrajeron de su país para juzgarlo ilegalmente en los Estados Unidos, y a los dos días no había Cártel de los Soles, todas las evidencias se perdieron. 

Pero recordemos la guerra en Iraq, cuando dijeron que Iraq tenía un programa de armas biológicas, nunca aparecieron las armas biológicas.

Agredieron a Irán.  Guerra con Irán.  ¿Cuál fue el pretexto que fabricaron?  Que había arma nuclear por parte de Irán.  En toda esta guerra no ha habido ninguna acción nuclear por parte de Irán.  Todas las mentiras se van desmoronando.

Plantearon una presencia inusual en el mar Caribe, supuestamente para luchar contra el narcotráfico, y lo que han cometido son asesinatos extrajudiciales de personas, sin probar causas, sin tener pruebas, sin pasar por cortes, sencillamente porque han supuesto que son narcotraficantes y han aniquilado embarcaciones con personas adentro. 

Yo digo: ¿el mundo digno va a permitir que esa sea la manera de funcionar?  ¿El mundo va a permitir esa perversidad?  ¿El mundo va a ser cómplice de eso? ¿O es que el mundo no puede sacar la experiencia de la historia.  Esto es igual que el fascismo.  Esto es igual que lo que hizo Hitler en Europa.  ¿El mundo va a volver a esa barbarie?  Porque, además, te digo, y te lo digo con un sentido de responsabilidad y de consecuencia histórica: el tema no es solo Cuba, lo que le está pasando a Cuba se lo pueden aplicar a cualquier país, ¡a cualquiera!

Por eso yo digo, y retomo a Martí, nuestro Héroe Nacional: “Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos”.  Y no se está levantando solo por Cuba, se está levantando por la causa de la humanidad.  Y yo creo en esas ideas, el pueblo cubano cree en esas ideas y vamos a defender esas ideas.

Andrés Gil.-  Sabiendo lo que sabemos ahora, bueno, lo que se ha visto en los últimos años: que Biden no fue Obama; que las sanciones con Trump y los bloqueos se han incrementado,  ¿cree que si pudiera cambiar algo de los últimos cinco o seis años, que es algo que a veces también se oye en algunos círculos aquí en La Habana, pues a lo mejor en lugar de invertir tanto en el sector inmobiliario, hotelero, se podría haber invertido más en la soberanía energética, en soberanía alimentaria, en educación, en sanidad que ahora son los símbolos de la Revolución y están siendo muy golpeados con esta crisis, o, no sé, alguna reforma económica que a lo mejor no se hizo, que se pospuso, para haber estado en unas mejores condiciones a lo mejor para afrontar este momento?

Miguel M. Díaz-Canel.-  Siempre hemos sido muy críticos y siempre hemos estado mirando nuestros defectos, nuestros errores y, sobre todo, los empeños que tenemos en lograr lo que no hemos podido lograr en estos años; porque también nos han condicionado las políticas de bloqueo, nos han detenido, nos han ralentizado realizaciones, nos han ralentizado sueños.  

Y se habla de muchas cosas.  Yo creo que en unas se habla con más propiedad y con más justeza que en otras.  Porque también muchas reformas que nos hemos propuesto, incluso, que nos hemos planteado, ha sido prácticamente imposible llevarlas adelante, porque para invertir, para hacer determinados cambios también hay que tener divisas.  Hay que funcionar en determinadas relaciones financieras, económicas, internacionales, de comercio favorables.  Todo no es voluntad y todo no es querer cambiar, sino es tener también las posibilidades de cambio. 

Foto: Estudios Revolución

Y también se trata, de una manera muy perversa, de atacar cosas que se han hecho para el bien de todos y que se distorsionan, ¡y que se distorsionan!  Hemos cometido errores, hay errores.  Hay que ver también en qué condiciones se cometen esos errores, cuando hemos tenido el concepto ese de plaza sitiada, la vivencia de plaza sitiada.  Pero el hecho es que no se reconoce la cantidad de reformas que se han hecho en todos los tiempos de la Revolución.

Hoy, por ejemplo, el Gobierno norteamericano no reconoce la apertura que ha existido con relación al sector privado en nuestro país y las relaciones armónicas que se van logrando entre sector privado y sector estatal, o toda la apertura que Cuba ha hecho y las actualizaciones que ha hecho a la Ley de Inversión Extranjera, y las facilidades que ha dado para la inversión extranjera. 

No se reconocen esas cosas porque hay una aspiración que va más allá, no es que Cuba cambie, es que quieren que cambiemos a como ellos quieren.  Y es que quieren que en Cuba haya una privatización total, que en Cuba se adopte un modelo neoliberal, un modelo de capitalismo.  Ese no es nuestro modelo, ¡ese no es nuestro modelo!  Pero nosotros no le decimos a Estados Unidos que cambie, eso es un problema de ellos.

Yo creo que la historia podría dar la respuesta de hasta dónde nos equivocamos y hasta dónde realmente, aunque no nos hubiéramos equivocado, el bloqueo ha sido la causa fundamental de la situación en que nosotros nos encontramos, y es la siguiente: quítame el bloqueo para ver a cómo tocamos. 

Si me quitas el bloqueo y nosotros no somos capaces de avanzar con el país, de seguir transformando, de seguir perfeccionando nuestra sociedad, entonces se podría responder que fuimos incompetentes y que no hicimos lo que teníamos que hacer.  Pero un país como este, que tanto ha conquistado, que tanto ha avanzado en condiciones de bloqueo, en las condiciones de bloqueo que no ha tenido nadie en el mundo, de una manera tan prolongada, qué no sería capaz de hacer sin bloqueo.

Este país bloqueado, con bloqueo recrudecido, fabricó vacunas para la COVID-19, que la mayor parte de las potencias no lo pudo lograr.  Este país bloqueado, todavía con el deterioro que están teniendo nuestros indicadores de salud y de educación, esos indicadores de salud y de educación no nos satisfacen, pero son mejores que los de la mayoría de los países del mundo.  La igualdad que hay en Cuba, la seguridad que hay en Cuba, el respeto a la dignidad humana, la no discriminación, la solidaridad de Cuba con otros lugares del mundo. 

El Gobierno de los Estados Unidos constantemente dice que nosotros queremos combustible sin pagar y que recibíamos combustible de Venezuela sin pagar, eso es otra mentira.  Nosotros dábamos servicios médicos y esos servicios médicos de calidad que dábamos se compensaba en una relación comercial entre países, entre repúblicas hermanas, entre pueblos hermanos con combustible. 

Lo que pasa es que esas cosas, esa manera de ser, esa manera de actuar, esa manera de concebir la vida distinta no cabe en la mentalidad de un supremacista, de alguien que piensa que está por encima de los demás, de alguien que trata a América Latina y a los pueblos de América Latina como su traspatio, ahora con una doctrina Monroe actualizada, con corolario Trump, que desprecia a nuestros pueblos.  Entonces, yo creo que todo eso habría que llevarlo de verdad a un análisis más integral.

Y yo sigo insistiendo: si somos tan insuficientes, si somos tan incompetentes ¿por qué me bloqueas?  ¿Por qué no dejas que me derrumbe por mí mismo?  Porque no tienen ningún interés en que Cuba mejore, eso es mentira.  Ellos quieren apoderarse de Cuba, como han querido apoderarse de otros lugares del mundo, para sacar sus recursos, para apoderarse de sus recursos y no para mejorar a la gente.  Y nosotros lo que siempre soñamos es cómo no queda nadie atrás, cómo se avanza en todo, cómo podemos superar la adversidad con la participación de todos.

Se construye todo un grupo de fetiches con la democracia, con los derechos humanos, que serían temas para abordar tal vez en otro momento, pero que podemos demostrar que esos conceptos están más arraigados y tienen una manera de mayor participación popular, de más respeto que lo que hay, incluso, en la supuesta democracia de los Estados Unidos.  Esas son nuestras realidades.

Andrés Gil.-  Usted decía que Estados Unidos está buscando, entre otras cosas, un estallido social.  Ahora viene julio y agosto, que es una temporada de mucho calor, bueno, con cortes de corriente puede ser más difícil, se cumplen cinco años del 11 de julio.  ¿Cree usted que podrían darse las circunstancias para que hubiera algún tipo de estallido como ese que comentaba?  ¿Cómo piensa lidiar con la disidencia en caso de que se produzca eso?

Miguel M. Díaz-Canel.-  No vamos a tener una situación totalmente favorable, pero estamos haciendo un grupo de cosas.

Nos limitamos para explicar algunas cosas, porque están constantemente pendientes de qué vamos a hacer, por dónde vamos a caminar para también entorpecer eso; pero tenemos nuestros programas para cada uno de esos escenarios, para sortear esos escenarios, y, sobre todo, porque confiamos en nuestro pueblo, y cada vez convocamos a más participación popular. 

En estos momentos tenemos un programa de movilización popular, con proyectos a nivel de barrio, liderados por los jóvenes, que están orientados a cómo a nivel comunitario mejoramos la producción de alimentos; cómo a nivel comunitario mejoramos la atención a los vulnerables y hay más solidaridad comunitaria; cómo a nivel comunitario trabajamos todos en función de los temas energéticos; cómo a nivel comunitario desarrollamos la recreación, la cultura, el deporte, la espiritualidad; cómo a nivel comunitario también defendemos la Revolución ante la campaña mediática de intoxicación en las redes sociales; cómo a nivel comunitario debatimos entre nosotros y proponemos cómo resolver y proponer las cosas; cómo a nivel comunitario hacemos más control popular; cómo a nivel comunitario tenemos más participación popular en la toma de decisiones.  Y todo eso fortalece la unidad.

La mayor parte de nuestra gente, en medio de esa situación adversa, en medio de esa situación difícil, no se confunde y sabe quién es el verdadero causante de esos problemas.  Por eso nuestro pueblo en tantos años ha construido una cultura de resistencia que, como te decía, es una cultura de resistencia creativa.

Andrés Gil.-  Me están cortando desde hace un rato ya, en realidad.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Si te quedaste con deseos, ven de nuevo a Cuba y seguimos hablando.

Andrés Gil.-  Claro que sí, tenía un montón de cosas que preguntar, la verdad.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Para mí ha sido un placer.

Andrés Gil.-  Pues muchas gracias, Presidente   Díaz-Canel. 

Gracias por recibirnos aquí y nos vemos en otra ocasión. 

Muchas gracias.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Muchas gracias y siempre serás bienvenido a Cuba.

Andrés Gil.-  Gracias.

Miguel M. Díaz-Canel.-  Un gusto.