Recorre Díaz-Canel sitios de La Habana
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El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros visitó sitios de interés social de la capital este 31 de diciembre. Arrolló conga en Atarés y fue saludado cariñosamente por centenares de personas en el boulevard de San Rafael

Estudios Revolución

Vísperas del Aniversario 60 del Triunfo de la Revolución, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recorrió instalaciones y sitios de interés social de La Habana. En Calabazar, Atarés y el boulevard de San Rafael, centenares de personas lo saludaron con sincero afecto y expresaron vivas a la Revolución, a Fidel y a Raúl.
La jornada, donde el mandatario felicitó a todos por el nuevo año y la Victoria del 1ro de Enero, comenzó en el polígono para fabricar materiales de la construcción René Bedías Morales, el complejo industrial de su tipo más grande de La Habana, perteneciente a la Empresa provincial de materiales y servicios especializados para la construcción.
Con amplias naves recuperadas del deterioro tras años de inactividad de una factoría que fue emblemática para Calabazar y la ciudad por la cantidad y calidad de artículos constructivos de cerámica roja que suministraba, la unidad empresarial de base produce ahora entre seis mil y siete mil bloques de concreto diarios, elementos de pared estimados para siete casas por día.
También confeccióna módulos Sandino —tiene capacidad para entregar veinte viviendas de ese tipo al mes—, viguetas y plaquetas para techos, baldosas y mosaicos para piso, tanques de agua, lavaderos, losas hexagonales, y baldosas y mosaicos, entre otros rubros.

El estadista cubano fue acompañado por Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en la ciudad, Reynaldo García Zapata, presidente del Gobierno en la provincia, y por las principales autoridades del municipio de Boyeros y el consejo popular de Calabazar, a quienes expuso la necesidad de que los surtidos que aquí se fabriquen benefician también a los pobladores de la zona.
En la entidad tienen empleo trabajadores estatales y no estatales, el mandatario conversó con ellos sobre la labor que realizan y cómo pasarían el fin de año, indagando si tenían aseguradas las comidas y bebidas para esta fiesta tradicional.
La Habana tiene previsto construir una cifra superior a los 6 100 nuevos hogares en 2019 por vía estatal y por esfuerzo propio; más de 1 500 serán por esta última forma, y de ellos unos 800 están concebidos como células básicas para personas con bajos recursos, a las cuales se les otorga subsidios para estos menesteres.
Según planes, el ritmo constructivo en la capital continuará creciendo por año. La Política para la vivienda prevé que en diez años la ciudad resuelva el déficit habitacional, propósito al que contribuirá el polígono de Calabazar y otros siete de menor tamaño, además de los aportes de la gran industria de materiales de la construcción y también de los trabajadores por cuenta propia especializados en estas elaboraciones.
Al retirarse de la fábrica, como ya es su costumbre, Díaz-Canel se detuvo a conversar con familias que le reclamaban saludos, y debió caminar unas cuadras, hasta el parque de Calabazar, de brazos de una muy anciana abuela que le dijo que lo estaba esperando desde temprano y quería llevarlo a conocer a su nietecito y a que pasara a su casa.

El mandatario visitó a seguido el hospital docente clínico quirúrgico Julio Trigo, en Arroyo Naranjo, donde lo esperaban el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros Roberto Morales Ojeda, y José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública.
El centro asistencial atiende a unos 590 000 habitantes de la demarcación y de varios municipios de la aledaña provincia de Mayabeque. Con más de 900 trabajadores, dispone de 335 camas, 13 salas hospitalarias y 28 especialidades médicas. 
En 2018 sus trabajadoras y trabajadores debieron cuidar más de 6 500 personas ingresadas y realizar 10 499 operaciones quirúrgicas de diferentes complejidades. Más de 700 estudiantes de medicina hacen aquí sus prácticas.
El hospital está siendo sometido a un proceso de reparación que le ha posibilitado rehabilitar áreas de terapias, salones de operaciones, salas hospitalarias y otros espacios, lo que ha permitido elevar la calidad y confort. Las obras continúan.
Díaz-Canel indagó sobre la opinión de la población y el estado de satisfacción por los servicios que aquí reciben, también llamó a cuidar lo que se ha reconstruido y estar al tanto de los mantenimientos.
«El hospital nunca más puede volver a estar como antes. Si una puerta se cae, hay que arreglarla», orientó. Recordó así la premisa de que todas las edificaciones estatales deben tener prestancia, estar bonitas, eso es lo primero para brindar un servicio con calidad, señaló. 
El estadista cubano recorrió salas de ingresos, laboratorios clínicos, y el cuerpo de guardia, donde conversó con pacientes, familiares de estos y con el personal médico, de enfermería y de otras especializadas.

Las calles del barrio estaban atestadas de gente que lo esperaban para sumarse a la actividad dentro del amplio local rehabilitado, donde además de los adecuados «protocolos» rumberos, se hizo el bautizo de las icónicas farolas El Bastón y La Bola del Mundo, en homenaje al 60 Aniversario de la Revolución y los 500 años de La Habana. 
La ceremonia concluyó con el arrollar de la comparsa por las calles de Atarés, a la que se sumó el Presidente cubano. 
Rumbo al bulevar de San Rafael, en Centro Habana, Díaz-Canel hizo un pequeño alto en el Barrio Chino, el cual está sometido a un profundo proyecto de intervención urbanística, al igual que otras áreas del municipio, como el proyectado Corredor comercial y cultural de Galeano y el propio bulevar.
Además de observar trabajos que se acometen, preguntó si los habitantes de la zona conocen de las obras que se realizan, algo que estimó muy necesario: informar a la población y hacerla parte de lo que se construye.
El mandatario caminó luego el bulevar de San Rafael desde Galiano hasta el Parque Central (con una parada intermedia en el recinto cultural Bule-Bar 66); o sea, de extremo a extremo. 
El espacio para el comercio y el solaz (el más importante y famoso de su tipo en La Habana desde hace mucho tiempo) está siendo sometido a un remozamiento capital.
Como obra en construcción, hay desniveles, barandales de protección, escombros, polvo... nada de eso importó para que centenares y centenares de personas salieran al paso del Presidente a darle la bienvenida y luego le siguieran en su caminata, demorada y calurosa por los brazos y brazos que se le extendían para saludarlo, hacerse selfies y hasta besarlo. Sí, como se dice hoy sobre La Habana, aquello fue «lo más grande».