Ramiro nos enseñó que la Revolución se hace con humildad y con la fe inquebrantable en la victoria
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Al pronunciar las palabras centrales en las honras fúnebres, el Presidente cubano destacó las virtudes de un hombre que, durante más de 70 años de entrega a la causa revolucionaria, demostró virtudes excepcionales, que lo convirtieron en un cuadro imprescindible de la Revolución.
SANTA CLARA– En medio de una profunda tristeza y un silencio conmovedor, trascurrieron las honras fúnebres del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, las que se llevaron a cabo este jueves en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, de esta ciudad y que estuvieron acompañadas por ofrendas florales a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz; del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; de la Asociación de Combatientes; del pueblo cubano, y de sus familiares.
Al pronunciar las palabras centrales de la solemne ceremonia, el Presidente cubano destacó las virtudes de un hombre que, durante más de 70 años de entrega a la causa revolucionaria, demostró virtudes excepcionales, que lo convirtieron en un cuadro imprescindible de la Revolución.
«En medio de la profunda tristeza que provoca su partida física, porque por más años que haya vivido, y por más que haya entregado, nos sigue haciendo mucha falta, vale agradecer el tributo popular con que toda Cuba lo ha despedido y todo lo que se nos ha revelado de su ejemplar vida», expresó Díaz-Canel, quien recordó diversos pasajes de su trayectoria durante los sucesos del Moncada, el Granma y la lucha en la Sierra.
Destacó, además, la especial relación del segundo jefe de la Columna No. 8 Ciro Redondo, con el Che, a quien consideraba un hermano de ideas y de sueños, y al que acompañó durante la aventura de la invasión y de la campaña de Las Villas, una proeza que concluyó con la brillante victoria en la Batalla de Santa Clara.
Recordó, asimismo, que, por esa afinidad, Fidel lo designó para encabezar la búsqueda y exhumación de los restos del Che y sus compañeros de lucha en Bolivia, además de su posterior traslado a Santa Clara, tareas que cumplió, como otras muchas, de manera ejemplar.
Sus palabras eran una lección de vida y de historia. Él se convirtió en héroe haciendo y siempre demostró una fe y una fidelidad absoluta a Fidel y a Raúl, expresó el Primer Secretario del Comité Central del Partido, quien dijo, además, que la vida ejemplar de Ramiro Valdés, nos enseña que la Revolución se hace con humildad y con la fe inquebrantable en la victoria.
La ceremonia de inhumación comenzó con las notas de nuestro Himno Nacional, y luego de las palabras de Díaz-Canel, fue colocada la urna funeraria en el armón que lo conduciría hasta el Mausoleo a los Combatientes del Frente Las Villas, sitio donde descansarán los restos mortales del Comandante de la Revolución, quien se une así al Destacamento de Refuerzo que, encabezado por el Che, aún tiene mucho que hacer por Cuba en esta hora sagrada de la Patria.
El cortejo estuvo acompañado por las dos estrellas que lo acreditan como Héroe de la República de Cuba y del Trabajo; las numerosas distinciones y condecoraciones que mereció por su excepcional hoja de servicios y también, muy cerca de la urna, doblada en triángulo, sobresalía la bandera cubana que trajo de Bolivia junto a los restos del Che y de la cual nunca más se separó.
La unidad de Ceremonia de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior se trasladó en paso marcial hacia el Mausoleo Frente Las Villas, mientras se escuchaba El Invasor, pieza que evoca la epopeya de la Columna 8 Ciro Redondo, de la cual Ramiro fue segundo jefe bajo el mando del Che.
Una vez colocado el osario en el nicho uno, fila uno del bloque de la Vanguardia, a la derecha de la llama eterna que él mismo encendió en la inauguración del Mausoleo el 8 de octubre de 2009, se escucharon tres salvas de fusilería en honor y homenaje póstumo al revolucionario cabal que fue Ramiro Valdés.
Tras el toque de silencio, familiares del Héroe del Moncada, el Granma y la Sierra, así como los principales dirigentes de la Revolución allí presentes, colocaron rosas blancas en el sitio donde descansará por siempre el líder rebelde, momento sellado con el abrazo conmovedor entre el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República y la viuda del Comandante, Alicia Alonso Becerra.
En la ceremonia, también estuvieron presentes los miembros del Buró Político, Esteba Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional el Poder Popular y del Consejo de Estado; Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores; y Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Comité Provincial del Partido en Artemisa, además del Comandante del Ejército Rebelde, José Ramón Machado Ventura, miembros del Secretariado del Comité Central y otros dirigentes del Gobierno y del Estado, quienes fueron acompañados por las máximas autoridades del territorio.
Cientos de villaclareños, en representación del pueblo de Cuba, estuvieron presentes en el tributo a uno de los héroes más destacados de la última etapa de nuestras luchas por la liberación nacional, un hombre que como se ha dicho, no quiso ser protagonista de la obra extraordinaria que es la Revolución, pero lo fue y lo seguirá siendo.