Díaz-Canel: Fidel es la brújula más precisa
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El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, dejó inaugurado el I Coloquio Internacional “Fidel: legado y futuro”, que durante toda la semana reúne a intelectuales, académicos y activistas de los cinco continentes para reflexionar sobre el pensamiento y la acción de Fidel Castro.
Sin el ánimo personal de dictar una conferencia magistral, según aclaró, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, abrió este lunes las sesiones del I Coloquio Internacional “Fidel: Legado y futuro”, con una disertación que puntualizó las enseñanzas del líder histórico de la Revolución Cubana y la inspiración que representa en el desafío de salvar a la Revolución de una de las amenazas más graves que haya enfrentado en 67 años de asfixia por parte de Estados Unidos.
Más de 1 500 académicos, intelectuales, artistas, líderes sociales y políticos, junto a jóvenes estudiantes llegados de los cinco continentes para honrar a Fidel en el centenario de su natalicio, conformaron el auditorio ante el cual el mandatario cubano expresó ideas, ordenadas -comentó- desde los sentimientos, la emoción y el compromiso revolucionario que entraña el privilegio de hablar de Fidel, el hombre que marcó el siglo XX y cuyo pensamiento ilumina el siglo XXI.
A estos fidelistas de Cuba y el mundo, que desafiaron distancias, campañas de desinformación y, en muchos casos, presiones de sus propios gobiernos para venir a la Isla en una fecha tan significativa; el jefe de Estado cubano reconoció por ese acto de valentía y de coherencia.
“Porque venir a Cuba hoy, en medio del recrudecimiento del bloqueo y de la hostilidad imperial, es un gesto de solidaridad militante que honra el legado de Fidel” y constituye -indicó- el mejor y más sólido monumento que pueden levantar los embajadores de la verdad, los testigos de que Cuba no se rinde, los compañeros de ruta de una revolución que trasciende fronteras”.
“No exagero al decir que este coloquio se celebra en uno de los momentos más difíciles que ha vivido nuestra Revolución -detalló el mandatario y seguidamente manifestó- pero no estamos aquí para administrar la nostalgia. Estamos aquí porque el pensamiento de Fidel Castro sigue siendo la brújula más precisa que tenemos para navegar la tormenta que vive el pueblo cubano”.
FIDEL: UNA ESCUELA PERENNE DE TRABAJO REVOLUCIONARIO
Al hablar del legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el Presidente Díaz-Canel recordó al estudiante universitario que descendió la colina de su Alma Máter convertido en revolucionario para encender las antorchas del Centenario del Apóstol, aquel, que más tarde y muy joven aún devendría jefe del movimiento que el 26 de julio de 1953 se lanzó contra los cuarteles de una dictadura sanguinaria y proimperialista, para iniciar otra Guerra Necesaria.
“El brillante abogado que convirtió su autodefensa en Programa político de su movimiento, el tenaz prisionero que venció a sus carceleros transformando el presidio modelo en escuela de combatientes, el fundador de un ejército del pueblo que derrotó en dos años a un ejército profesional que poseía varias veces el número de sus fuerzas, el Comandante en Jefe que puso a Cuba en el mapa del mundo y llenó de esperanzas a los pueblos del continente, tenía ya un lugar en la historia cuando con sólo 34 años, estremeció a la Asamblea General de Naciones Unidas con el discurso más largo y trascendente que se había pronunciado allí, hasta entonces”.
El Jefe de Estado cubano manifestó que el legado de Fidel interpela hoy con más fuerza que nunca a los que continúan su obra. “¿Qué nos legó el Comandante en Jefe? Nos legó la certeza de que los sueños se conquistan defendiendo las ideas; nos dejó la lección de que el internacionalismo es una actitud que nos debe distinguir; nos enseñó la convicción de que el socialismo es el único camino para salvar a la humanidad del abismo”.
Fidel -rememoró- fue el primero en denunciar la globalización neoliberal como el imperio de la muerte, y también el primero en alzar la voz por un mundo mejor para todos.
“Nos enseñó que la lucha por la preservación del medio ambiente y de la especie humana es también una batalla socialista, que la ciencia debe estar al servicio del pueblo, que la unidad de los revolucionarios es más importante que cualquier diferencia táctica”.
Significó Díaz-Canel que en Fidel se encuentra no solo a un líder histórico, sino una escuela perenne de trabajo revolucionario, donde son premisas fundamentales: estudiar, analizar, prever, escuchar al pueblo y actuar con audacia y honestidad.
En su intervención el dignatario reconoció que Fidel dirigió los destinos de Cuba con una coherencia que no tiene paralelo en la historia contemporánea y que más allá de ser un dirigente y un líder, fue un trabajador incansable, un estudiante permanente, un orador que movía multitudes, un estratega que anticipaba el futuro.
“Fidel nos legó una manera de pensar y actuar. No dejó recetas; dejó un método. Y ese método nació de la praxis, no solo de la biblioteca”.
Esa manera de pensar y actuar fue ejemplificada por Díaz-Canel en su conferencia en el Coloquio. Mencionó que cuando Fidel formuló en su alegato del 16 de octubre de 1953 las cinco leyes revolucionarias —reforma agraria, derechos laborales, reforma urbana, confiscación de bienes mal habidos y participación industrial— no elaboró un programa doctrinario importado de manual alguno, diagnosticó las enfermedades estructurales de una economía subdesarrollada y dependiente.
“Ese método —diagnóstico riguroso, propuesta programática, acción decidida— se repitió en cada encrucijada”.
En la esfera económica -valoró Díaz-Canel-, el líder histórico de la Revolución Cubana comprendió algo que muchos teóricos no lograron ver: que la economía no es una esfera autónoma separada de la política, sino su expresión material, sintetizada en su formulación: "no hay economía sin política, ni política sin economía".
El mandatario amplió también en otros legados de quien es el guía de los comunistas cubanos. Subrayó la coherencia y la ética, la capacidad de predicar con el ejemplo, de vivir sin riquezas, la fidelidad a los principios. “Vivió como pensó y murió como vivió. Eso, en un mundo donde la política se ha vuelto un espectáculo de hipocresía, es un desafío permanente a la conciencia”.
Igualmente, caracterizó el legado de la audacia intelectual del Comandante en Jefe, quien fue un lector incansable, un hombre que dialogaba con científicos, economistas, artistas, deportistas y campesinos. “Nos enseñó que el socialismo no es un dogma, sino una ciencia en construcción, que debe adaptarse a las realidades concretas sin renunciar a los principios. Hoy, cuando el capitalismo digital nos impone nuevas formas de enajenación, su llamado a "estudiar, estudiar, estudiar" resuena como una advertencia: no hay revolución sin conocimientos”.
Durante la disertación, que fue varias veces interrumpida por las ovaciones, el Presidente cubano resaltó el legado del internacionalismo. Para Fidel la Revolución cubana no era un hecho aislado. Para él, martiano fiel, Patria era humanidad. Por eso apoyó las causas por la liberación de los pueblos africanos, de Palestina, denunció el apartheid y el genocidio; alzó su voz contra la guerra de Irak y contra el bloqueo y la apropiación colonial de cualquier pueblo del mundo.
De manera especial mencionó el legado del optimismo revolucionario, el que nunca lo hizo pesimista, aun en las peores circunstancias. Rememoró los días más oscuros, cuando el campo socialista se derrumbaba y el bloqueo se recrudecía, y cómo Fidel mantuvo la fe en el ser humano y en la historia. “Nos enseñó que el optimismo revolucionario no es ingenuidad, sino convicción inquebrantable en la victoria”, aseguró.
En el ámbito militar, acentuó el pensamiento y la práctica de la estrategia militar en Fidel. Señaló que el eterno guerrillero era un profundo estudioso del arte militar contemporáneo, que realizó verdaderos aportes en la concepción de las más importantes contiendas militares desarrolladas en misiones internacionalistas cubanas y que concibió la doctrina de la Guerra de todo el pueblo.
Para Díaz-Canel, Fidel veía la soberanía no como un estado alcanzado, sino como un proceso que se conquista y se defiende en múltiples frentes simultáneamente: la defensa y seguridad del país, el frente económico, el frente cultural-ideológico, el frente internacionalista y de solidaridad, el frente científico, el frente de la política exterior y las relaciones internacionales.
Al caracterizar el sistema de trabajo del líder histórico de la Revolución Cubana, el mandatario distinguió cuatro principios: la prioridad de lo político, la secuencia táctico-estratégica, la movilización popular como recurso estratégico y la innovación bajo restricción.
En torno a sus cualidades como estratega que anticipaba el futuro, dijo Díaz-Canel que no hay ninguna duda, pero tampoco misticismo en la afirmación. Argumentó que Fidel fue un estudioso profundo de la realidad nacional e internacional, que seguía al detalle a través de todos los medios posibles, él era también un observador agudo del comportamiento humano, gracias, no sólo a su notable inteligencia, sino a su insaciable búsqueda del conocimiento, de los progresos de la ciencia y la técnica. Poseedor también de una cultura vasta, alimentada durante su vida por lecturas fundamentales de todos los géneros.
UN LÍDER QUE MATERIALIZÓ SUS IDEAS
Ante los más de 1 500 delegados que se dieron cita en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el Presidente de la República citó hitos del proceso revolucionario que condujo el Comandante en Jefe Fidel Castro bajo la presión del gobierno de los Estados Unidos, su política de asfixia económica y los intentos para asesinarlo.
Con el liderazgo de Fidel, Cuba logró la erradicación del analfabetismo en 1961, con una campaña que movilizó a más de 250 000 voluntarios. Apenas dos años después de triunfar, derrotó en Playa Girón una invasión financiada, entrenada y escoltada por el imperio vecino, asestándole la primera gran derrota en América Latina.
Cuba construyó el sistema de salud universal más avanzado del llamado Tercer Mundo. Cuba envió a más de 600 000 profesionales de la salud a 165 países a través del Programa Internacional de Cooperación Médica.
La Mayor de las Antillas desarrolló un sistema educativo gratuito desde el Círculo Infantil hasta la Universidad. Construyó un sólido sistema cultural y deportivo por muchos años referente para el mundo. Fidel diseñó los principios de la política exterior cubana erigiéndola en un referente para el mundo.
En cuanto a su accionar continental, señaló que uno de los capítulos fundamentales de su legado transcurrió en el período más esperanzador de la historia de Nuestra América cuando, junto a Hugo Chávez lideró el renacimiento del proyecto integrador de Simón Bolívar que fue también el gran sueño de José Martí.
FIDEL: UNA GUÍA PARA SUPERAR LOS DESAFÍOS
De manera enfática, el dignatario aseveró que a pocas horas de conmemorar los cien años del natalicio de Fidel, la cita que sucede en la Habana no es precisamente para celebrar una conmemoración ritual, sino para cumplir con un deber: el deber de pensar a Fidel no como pasado, sino como estratega más allá de su tiempo. “Pensar su legado no como un depósito de citas para evocar en los aniversarios, sino como una guía para superar para los desafíos que tenemos frente a nosotros, hoy, en la Cuba real de 2026”.
Dijo Díaz-Canel a los académicos, intelectuales, artistas, líderes sociales y políticos que no se puede hablar de Fidel sin mirar el mundo que él tanto estudió y que nosotros heredamos. ·“Y el mundo, como él solía decir, es un "torbellino de contradicciones". La crisis sistémica del capitalismo ha llegado a su punto más agudo: guerras regionales que amenazan con expandirse, crisis climática que ya no es pronóstico sino catástrofe diaria, hambrunas provocadas por la especulación financiera, migraciones forzadas que convierten los mares en cementerios, y una fractura social donde la riqueza de unos pocos se acumula sobre la miseria de muchos.
"El orden internacional está en disputa. El unilateralismo imperial pretende imponer su ley por la fuerza, pero el mundo multipolar ha llegado para quedarse. Sin embargo, el imperio redobla sus ataques, busca nuevos pretextos, fabrica enemigos y desestabiliza gobiernos que no se doblegan".
En ese tablero global, Cuba sigue siendo uno de los objetivos predilectos de la furia imperial. "No es casualidad que en el año del centenario de Fidel, Washington haya intensificado su ofensiva: refuerzo del bloqueo con medidas extraterritoriales que persiguen las relaciones comerciales y financieras; inclusión arbitraria en la lista de estados patrocinadores del terrorismo —una ironía histórica para un país que ha sido víctima del terrorismo de Estado durante décadas—; campañas mediáticas masivas que intentan pintar a Cuba como un 'régimen fracasado', mientras callan los logros de nuestra salud, educación, cultura, ciencia y deporte".
El mandatario denunció que Estados Unidos "ha destinado millones de dólares para promover el 'cambio de régimen' a través de redes sociales, ONGs y plataformas que se disfrazan de 'defensoras de derechos humanos', pero que en realidad sirven a los intereses geopolíticos del imperio".
"No nos asombran en absoluto las revelaciones en días recientes de grandes medios estadounidenses sobre un incremento de operaciones de la CIA en Cuba para subvertir el orden interno. No son filtraciones al azar, como las presentan, sino parte del plan deliberado del régimen estadounidense de guerra psicológica contra Cuba", afirmó.
Agregó: "En el colmo del cinismo y la perversidad, el Secretario de Estado ha declarado recientemente que las sanciones estadounidenses contra el régimen cubano no harán más que endurecerse. 'Lo que estamos tratando de enseñarles —dijo— es que no hay válvulas de escape'. Es un reconocimiento sin reparos de que existe una difícil situación en Cuba como consecuencia de una guerra económica sin precedentes. Esta afirmación constituye la amenaza abierta del exterminio genocida a todo un pueblo si no se somete a los designios del imperio".
LLAMADO A LOS PARTICIPANTES DEL COLOQUIO
"Fidel no es patrimonio exclusivo de los cubanos. Fidel pertenece a todos los que luchan por un mundo mejor", sentenció Díaz-Canel, y señaló cuatro tareas decisivas para los participantes. Primero, difundir la verdad de Cuba y de todos los pueblos en resistencia. "Cada libro que escriban, cada artículo que publiquen, cada conferencia que dicten en sus países es una trinchera contra la desinformación".
Segundo, articular redes de solidaridad efectivas. "Hay que traducir la solidaridad en acciones concretas: campañas por el levantamiento del bloqueo, propuestas de cooperación científica y cultural, proyectos de comercio justo, denuncias ante organismos internacionales".
Tercero, profundizar el pensamiento crítico sobre el socialismo del siglo XXI. "Fidel nos dejó preguntas abiertas, no respuestas acabadas. ¿Cómo construir poder popular en la era digital? ¿Cómo compatibilizar planificación centralizada con autonomía territorial? ¿Cómo enfrentar el cambio climático desde una perspectiva socialista?"
Cuarto, fortalecer la unidad de los movimientos progresistas. "Fidel fue un maestro en el arte de sumar voluntades, de tender puentes entre sectores diversos, de buscar coincidencias sin renunciar a las diferencias".
CONVOCATORIA A LA JUVENTUD: EL RELEVO GENERACIONAL EN MARCHA
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista dedicó un significativo espacio a la juventud, en ese momento de su intervención reconoció la confianza que Fidel siempre depositó en ella e hizo un llamado directo a asumir el protagonismo en la construcción del futuro.
Recordó que fue la juventud la que rodeó a Fidel para concebir sueños realizables cuando la Patria lo necesitaba, la que empuñó las armas en la Sierra, la que alfabetizó en las montañas, la protagonista en las gloriosas misiones internacionalistas. "Fue la juventud la que construyó los contingentes, la que impulsó la ciencia y la tecnología", subrayó.
"Hoy, en el año de su centenario, la juventud cubana está llamada a forjarse con la misma altura histórica. Los desafíos que tenemos por delante son inmensos: la economía golpeada por el bloqueo, las transformaciones estructurales que debemos implementar, la necesidad de producir más alimentos, de lograr la transición energética, de sustituir importaciones, de construir una sociedad con mayor bienestar para todos. No hay desafío que la juventud no pueda enfrentar si se lo propone".
Díaz-Canel convocó a los jóvenes de Cuba y del mundo a ser no solo herederos del legado de Fidel, sino protagonistas activos de su continuidad: "A ustedes, jóvenes, les toca escribir el próximo capítulo de esta historia. La Revolución no es un museo, es una praxis que se renueva cada día con su inteligencia, su rebeldía y su compromiso. Fidel confió en ustedes; nosotros también".
Díaz-Canel cerró su intervención con una certeza legada por Fidel: "El futuro no está escrito, nosotros tenemos el poder de escribirlo. Sí, el imperio es poderoso, pero la historia está del lado de los pueblos".
"El centenario de Fidel es un punto de partida. Es el momento de asumir que su legado no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro que estamos construyendo. No basta con recordarlo; hay que estudiarlo. No basta con admirarlo; hay que emularlo".
El Presidente finalizó con una cita de ese paradigma que representa Fidel: "Nosotros estamos dispuestos a resistir digna y abnegadamente los años que sean necesarios el bloqueo imperialista. Si otros transigen, si otros se dejan sobornar, si otros traicionan, Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas".
Con estas palabras, el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba dejó inaugurado el Coloquio Internacional, que durante toda la semana reúne a intelectuales, académicos y activistas de los cinco continentes para reflexionar sobre el pensamiento y la acción de Fidel Castro, en un momento en que la Isla enfrenta uno de los períodos más complejos de su historia reciente.