Cuba recuerda a Camilo Cienfuegos entre flores, dignidad y una victoria en la ONU
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El pueblo habanero, encabezado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, volvió como cada año al Malecón para rendir tributo al Comandante Camilo Cienfuegos. Fue una jornada que celebró el respaldo de 130 naciones a Cuba frente al bloqueo estadounidense.
El 28 de octubre no es un día cualquiera en el calendario cubano. En los municipios costeros son, por lo general, jornadas de oleaje y flores. El encrespado mar se llena de los regalos más coloridos de la naturaleza, de rostros que se salpican de agua salada en el desafío de hacer llegar un tributo que luego la espuma se lleva o adorna. Se trata de una singular tradición con la que se recuerda a un héroe que partió a los 27 años, cuya leyenda no admite veneraciones repetidas o encasilladas.
Es Camilo Cienfuegos, el héroe no solo de Yaguajay sino de cada poblado por donde avanzó su victoriosa invasión a Occidente, quien convoca cada 28 de octubre. Es su ejemplo de joven valiente y vanguardia, su manía de ser como el pueblo —jaranero y alegre—, pero profundo y presente cuando se trata de defender la patria de traiciones y usurpaciones.
Eso llevó de nuevo este año al pueblo habanero al Malecón, encabezado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, cargados de flores, pero también con la certeza compartida de que, sesenta y siete años después de la desaparición del joven Comandante, al pueblo le han nacido muchos Camilos.
Más allá de su nombre envuelto en leyenda y poesía, de él se ha heredado el antimperialismo, la convicción de que si llega a caer la bandera aun los muertos la defenderían. Ha calado hondo su manera de enfrentar y enjuiciar a los traidores, su lealtad a Fidel, el compañerismo y la solidaridad, la bravura para asumir las tareas difíciles.
Es esa savia, ese tronco espiritual, ese caudal de héroes de donde ha bebido este pueblo; por eso en la arena diplomática tampoco se permite que se blasfeme sobre la Patria, ni que se ofenda a su heroica gente que resiste el bloqueo de Estados Unidos.
Esa fue precisamente otra motivación para volver como cada año al Malecón: Camilo en primer lugar y también la victoria de Cuba en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde 130 naciones del mundo decidieron acompañar a la isla pequeña, agredida por su gigante vecino, a pesar de presiones y chantajes.
Junto al pueblo habanero y al Jefe de Estado estuvieron presentes el primer ministro Manuel Marrero Cruz; Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central; el general de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez, ministro del Interior; el general de División José Amado Ricardo Guerra, secretario del Consejo de Ministros; el general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y Jefe del Estado Mayor General de las FAR; y Teresa Amarelle Boue, secretaria general de la FMC, todos miembros del Buró Político.
También asistieron dirigentes del Partido, del Estado y del Gobierno, así como representantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, las organizaciones de masas y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. De manera especial acompañó al mandatario el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura.
LA VOZ DE LA JUVENTUD
La estudiante de onceno grado de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Capdevila, Lismary Couto Toca, evocó la figura del héroe: «Hace 67 años la Cuba Revolucionaria recibió una de las noticias más tristes de su historia: la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos. Se había perdido una de las imágenes más claras del pueblo cubano y de sus ideales más puros».
La joven manifestó en su discurso que para los camilitos y para los jóvenes cubanos, «el señor de la vanguardia representa un bien insustituible en la adquisición de valores elementales para la forja de un hombre íntegro y consagrado». Recordó además las palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz: «Camilo Cienfuegos no era el héroe de Yaguajay, era el héroe de todos los lugares por donde pasó. Lo declaramos el comandante más audaz y más valiente del Ejército Rebelde».
CAMILO VIVE EN SU PUEBLO
Las palabras centrales estuvieron a cargo de Meyvis Estévez Echevarría, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), quien expresó que «emociona ver cómo una multitud de cubanas y cubanos nos reunimos para recordar a Camilo, que al decir de Fidel, fue un hombre de pueblo, salido del pueblo».
«El Comandante de la sonrisa amplia y la cubanía tan alta como las palmas siempre ha sido un compañero inseparable en cada una de nuestras luchas y victorias. Hoy, en medio de tantos retos y cuando nos enfrascamos en una lucha férrea por la vida, por la dignidad y por la patria, Camilo es más urgente y está entre nosotros», afirmó.
Estévez Echevarría subrayó que «de su fidelidad ha nacido la nuestra. De su valentía nutrimos la de esta generación. De su amor por Cuba aprendimos a vivir sin tener precio y a no olvidar lo que él significa».
La dirigente juvenil denunció las consecuencias del bloqueo: «Sus verdaderos efectos, lejos de ser números sobre las páginas de un informe, se traducen en lágrimas de las familias cuyos niños murieron al nacer cuando la mortalidad infantil se duplica; en los rostros angustiados de los cien mil enfermos que esperan una cirugía retrasada por las carencias que el cerco energético impone, con las madres cubanas agobiadas por la medicina que falta, el agua que escasea y la electricidad insuficiente».
Asimismo, ratificó el repudio a «la fraudulenta imputación y orden de arresto emitidas contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz», y afirmó que «Cuba es libre e independiente desde el primero de enero de 1959 y su pueblo está decidido a defender su soberanía al precio que sea necesario».
ARTE Y COMPROMISO
El trovador Silvio Alejandro Rodríguez interpretó «A los que luchan toda la vida», del entrañable cantautor Vicente Feliú, mientras que los repentistas hicieron gala de su décima comprometida, patentizando con sus versos que «mientras haya un cubano dispuesto a defender la Patria, la sonrisa de Camilo seguirá iluminando el camino de la Revolución».
Al finalizar sus décimas, los repentistas convocaron a la peregrinación que, encabezada por la banda de música y seguida por una bandera gigante y cojines de flores portados por jóvenes de distintos sectores, se dirigió hacia el mar para depositar una flor como símbolo de respeto y tributo al Señor de la Vanguardia.