Convoy Nuestra América: símbolo de millones de seres humanos que se niegan a dar la espalda a Cuba
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Asistió el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a acto de recibimiento oficial a los más de 600 integrantes del Convoy Nuestra América. Fue en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Participaron Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional; Manuel Marrero Cruz, primer ministro, y Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central, entre otros miembros del Buró Político.  
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El Convoy Nuestra América “es un ejemplo elocuente de lo que son capaces de hacer los pueblos del mundo cuando se defiende una causa justa. Es el resultado de un gran esfuerzo desplegado por decenas y decenas de organizaciones que han respondido al llamado de la Internacional Progresista para romper el cerco y portar un mensaje de esperanza y profundo humanismo”.

Así lo señaló el presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort, al dar la bienvenida a los miembros de la caravana en la sede de esa icónica institución de la solidaridad internacional, de Cuba con todos los pueblos del mundo y de todos los pueblos del mundo con Cuba, y a la que asistió el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Foto: Estudios Revolución

Junto al Presidente y otros dirigentes del país estuvieron presentes miembros de un convoy del que participan más de 600 amigas y amigos de diversas latitudes, de 300 organizaciones y 33 países que unieron esfuerzos para concretar la hermosa iniciativa.

Representantes de las más diversas generaciones de personas del mundo, los caravanistas están integrados a asociaciones de solidaridad, movimientos sociales, ONGs, sindicatos, partidos politicos, parlamentos, como el Europeo, organizaciones religiosas, juveniles y culturales, y también cubanas y cubanos residentes en muchas partes.

Gente que ha logrado traer una valiosa y necesaria ayuda material a nuestro pueblo y brindar su permanente apoyo y solidaridad para demostrar que Cuba no está ni estará sola.

Foto: Estudios Revolución

“Cada una de esas voluntarias y voluntarios, cada una de esas organizaciones, cada uno de esos 33 países son una herida abierta al cerco imperial, una prueba irrefutable de que la solidaridad internacional sigue viva, sigue combatiendo y sigue llegando”, señaló Fernández Llort.

“Ustedes –dijo-- han decidido acompañarnos y enviar un fuerte mensaje solidario en un momento complejo y sensible para Cuba. Nosotros estamos profundamente agradecidos”.

En la bienvenida también estuvieron, Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional; Manuel Marrero Cruz, primer ministro, y Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central, entre otros miembros del Buró Político, ministros y personalidades de los más diversos ámbitos de la vida nacional.

Foto: Estudios Revolución

El encuentro en el ICAP comenzó con una presentación  de la Compañía Infantil La Colmenita, quienes interpretaron el emblemático tema "Blowin in the Wind" (Soplando en el viento) de la autoria de Bob Dylan y que invita a la reflexión sobre la condición humana, la paz, la guerra y la libertad.

ESFUERZO REPLETO DE AMOR, SOLIDARIDAD, MILITANCIA

David Adler, co-coordinador general de la Internacional Progresista, habló en el encuentro de lo que definió como tres registros: el de la solidaridad, el de la militancia y el de ser un ciudadano estadounidense.

Foto: Estudios Revolución

No hay ningún pueblo del mundo que haya sufrido más por un bloqueo criminal que ya dura más de 65 años y que ahora se ha recrudecido más con el cerco energético; es una agresión interminable que solo un pueblo como el cubano ha podido resistir, por eso el corazón que nos une es el de la solidaridad, expresó.

Como militante que lucha por un mundo mejor, Adler habló que aquí de lo que se trata es de defender una idea, un ejemplo, ese proyecto real que representa Cuba con los logros de su revolución.

Como ciudadano de EE.UU., el líder de la Internacional Progresista reclamó que los estadounidenses “tenemos una responsabilidad particular, tenemos una obligación de lucha contra la política genocida de nuestro gobierno en Gaza, en Irán, en toda América.

Foto: Estudios Revolución

“Con la doctrina Monroe, Donroe como la llama Trump –añadió-, está en riesgo un siglo de lucha anticolonial, por eso estamos aquí en Cuba, porque luchar por Cuba es luchar por toda la humanidad, luchar por el derecho a la autodeterminación de los pueblos del mundo”.

“Y esta, señaló más adelante David Adler, no será la última caravana; nosotros vamos a seguir convocando al mundo para defender a Cuba”.

Manolo de los Santos, director ejecutivo de The People's Forum, calificó el Convoy Nuestra América como un esfuerzo repleto de amor, solidaridad, militancia, símbolo de esos “millones y millones de seres humanos que nos negamos a dar la espalda al pueblo cubano”.

Foto: Estudios Revolución

“El pueblo de Cuba –comentó al inicio de sus palabras— ha dado la más grande lección de resiliencia, de resistencia; un ejemplo de lo que significa crear una verdadera alternativa contra el horror del capitalismo, del imperialismo”. “Gracias Cuba por inspirar nuestros esfuerzos de querer cambiar el mundo”.

 “Quitarle a un pueblo el derecho a la vida, a la paz, al combustible, a la salud, es genocida”, también denunció el director ejecutivo de la organización People´s Forum, quien más adelante subrayó: “Cuba no necesita de nosotros, nosotros somos quien necesitamos de Cuba. El mundo necesita a la Cuba solidaria, a la Cuba que envía a sus mejores hijos, a sus maestros, a sus médicos, a cualquier rincón del planeta cómo ángeles de la solidaridad”.

Al narrar las vivencias que por estos días están teniendo en la Isla los más de 600 integrantes del Convoy Nuestra América, Manolo de los Santos destacó que han podido escuchar y conocer “a un pueblo que no se va a rendir; a un pueblo dispuesto a dar la vida por la humanidad y en su propia defensa”.

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Pero –añadió--, “nuestra lucha no termina con Cuba, nuestra lucha no es solo por la paz, sino por cambiar el mundo; nosotros queremos un mundo sin sanciones, sin bloqueos, sin genocidios, sin guerra contra Irán; un mundo en el que Palestina sea libre, que Puerto Rico sea libre, que el Sahara Occidental sea libre”.

La eurodiputada Enma Fourreau, una de las protagonistas de la caravana que llevó ayuda al pueblo palestino de la franja de Gaza, afirmó que los pueblos del mundo nunca deberán bajar la cabeza ante el imperialismo estadounidense, ni permitir que se continúen asesinando niñas y niños en Gaza e Irán, o que los de Cuba carezcan de medicamentos.

“Si bajamos la mirada siempre será lo mismo”, afirmó al ratificar la importancia de que más de 600 militantes del mundo estén hoy en Cuba con el Convoy Nuestra América”; en esa Cuba –dijo--, “que nos enseñó de internacionalismo, de solidaridad, de amistad”.

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La joven Bianca Borges, presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes de Brasil, señaló por su parte que estar hoy en Cuba también es una renovación de la esperanza de luchar y tener una América Latina libre, integrada y sin discriminación.

CUANDO LOS PUEBLOS DEFIENDEN UNA CAUSA JUSTA

En las palabras centrales del acto de bienvenida a los miembros del Convoy Nuestra América, Fernando González Llort, presidente del ICAP, señaló que este “es un ejemplo elocuente de lo que son capaces los pueblos del mundo cuando se defiende una causa justa”.

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En un repaso de las más recientes agresiones del gobierno de EE.UU. contra varios países, denunció que el “imperialismo decadente, con grotesca arrogancia e impunidad, ha impuesto peligrosamente al mundo la ley de la barbarie y de la fuerza por encima de la razón, el diálogo y la colaboración.

Un gobierno –añadió— que “no concede el más mínimo respeto a los principios básicos para la convivencia pacífica entre las naciones, ni a la soberanía, la dignidad humana y la autodeterminación de nuestros pueblos”.

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Al referirse a la orden ejecutiva aprobada por el inquilino de la Casa Blanca el pasado 29 de enero para bloquear el acceso de Cuba a los combustibles, recordó que “para justificar esa nueva escalada, el gobierno norteamericano construyó un andamiaje de falsos pretextos que debemos enfrentar con la fuerza de la verdad”.

“El método ha sido construir la mentira, repetirla hasta el cansancio vestirla de supuesta inteligencia oficial y luego usarla como pretexto para escalar la agresión. Es –explicó- el mismo cinismo con el que nos incluyen en listas unilaterales, el mismo cinismo con el que apoyan el genocidio del pueblo palestino, el mismo cinismo con el que mienten para intervenir militarmente en el mundo, el mismo cinismo con el que se declaran defensores de los derechos humanos, pero luego utilizan a menores para arrestar a sus padres migrantes”.

“Las nuevas medidas asociadas a esta reciente orden ejecutiva –comentó el Presidente del ICAP-- están dirigidas a establecer un bloqueo energético total contra nuestro país. No se trata de una medida más; es la profundización de una guerra energética concebida para estrangular nuestra economía, doblegar nuestra resistencia y castigar a un pueblo entero por el delito de insistir en ser libres y soberanos”.

Foto: Estudios Revolución

Pero ante todas estas agresiones –señaló Fernández Llort refiriéndose al Convoy Nuestra América— “aquí está la respuesta solidaria de los pueblos, que ha sido inmediata, convencidos de tanta injusticia y de tanta brutalidad”.

Resaltó cómo “a nivel global se multiplicaron las voces, favorecidas por el acompañamiento de una amplia red de organizaciones que trascienden el espacio organizado del movimiento de solidaridad con Cuba y que ha concitado el apoyo político, el apoyo moral y el apoyo material de fuerzas políticas, movimientos sociales y populares, organizaciones pacifistas y juveniles, colectivos sindicales, de mujeres, parlamentarios, figuras influyentes, personalidades de la cultura y de la vida académica”.

Ponderó el acompañamiento en la batalla de resistencia y de dignidad de Cuba por parte del activismo digital, que “también ha actuado como multiplicador de fuerzas en la visualización y movilización de los amigos con campañas, publicaciones y artículos, en medios de prensa a su alcance, brindando seguimiento y visibilidad a las diversas acciones realizadas”.

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“Los pueblos del mundo que nos han acompañado hasta hoy y que estamos seguros seguirán junto a nosotros –afirmó--, han comprendido que apoyar a la Revolución cubana en su resistencia es también parte de su lucha por un mundo más justo, por la paz mundial que hoy tan amenazada está por los intereses imperiales, que en su desespero agonizante continúa apostando por la carrera armamentista, la usurpación de recursos naturales de otros países, agravando aún más el deterioro del medio ambiente y generando graves crisis humanitarias”.

Fernández Llort denunció la guerra psicológica sin precedentes a la que está sometido el pueblo cubano, que busca “sembrar desaliento donde debe haber certeza, fracturar nuestra unidad y hacernos dudar de nuestras propias fuerzas.

“Pero –aclaró-- aquí está el legado de Fidel Castro Ruz como ese faro de dignidad que no se negocia, esa lección inmortal de que la resistencia no es un acto pasivo, sino la ofensiva constante de la inteligencia, de la moral y de la conciencia.

Foto: Estudios Revolución

“Fidel –dijo-- nos enseñó que las guerras se ganan cuando los pueblos no claudican, nos enseñó también a identificar los falsos pretextos del enemigo, porque él mismo los enfrentó durante toda su vida, desde las mentiras de la invasión de Girón hasta las calumnias sobre la presencia internacionalista cubana en África. Él nos dejó la fórmula para derrotar la mentira: Verdad, unidad, conciencia y acción”.

En Cuba –ratificó Fernández Llort— “no retrocederemos, porque rendirse sería traicionar nuestra propia historia. Defenderemos cada conquista con la convicción de que la patria no es un territorio en disputa, sino una idea por la que han dado la vida quienes supieron que sin ella no somos nada”.

A los más de 600 miembros del Convoy Nuestra América, el Presidente del ICAP calificó su trabajo como muestra de esa “humanidad que se organiza, se moviliza, que viaja, que abraza”.

“Ustedes –les dijo-- representan la certeza de que ningún cerco imperial podrá jamás encerrar la dignidad de los pueblos, porque la patria que defendemos, la de Martí, la de Fidel, la de los que han caído y la de los que resisten, no es una franja de tierra sitiada, sino un pedazo de humanidad que se niega a claudicar. Por eso decimos con toda la fuerza de nuestra historia y nuestra convicción, patria es humanidad y ustedes son su expresión más hermosa”.

Foto: Estudios Revolución